“Yo soy el buen pastor” dice Jesús y conozco a las mías y las mías me conocen a mí, como el Padre me conoce y yo conozco a mi Padre” (In 10, 14-15).
Poco a poco se va reconociendo la identidad de Jesús, va creciendo, porque no es una sumatoria de cosas, sino una experiencia de vida. ¡Qué maravilloso es este conocimiento! ¡Qué conocimiento! ¡Llega hasta la verdad y el amor eterno cuyo nombre es el “Padre”! Precisamente a partir de esta fuente proviene ese conocimiento particular que hace nacer la auténtica confianza.
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El conocimiento recíproco: “Yo conozco… y ellas conocen”. Porque me conocen me aman. Es una relación abierta de amor y el amado, es un conocer profundo y reciproco, el buen pastor da la vida por sus ovejas. El amor de Jesús es incondicional, nos ama con nuestros defectos, fallas y falencias, nos ama con nuestras virtudes, talentos y carismas.
El mal pastor vs el buen pastor
El mal pastor es un ladrón, porque es un funcionario, no le interesa el corazón, ni la vida, ni los intereses de las ovejas, solo es un asalariado, un interesado. En cambio el auténtico y verdadero, el Buen Pastor.
En abierta contraposición no solo con los asalariados, que no son verdaderos pastores, sino con la sinagoga como tal, de la que se sienten oficialmente expulsados. En este sentido se puede afirmar que el evangelio de Juan es una respuesta a la situación que vive su comunidad, seguramente existía una situación difícil con los pastores en Israel y los rabinos como maestros de la ley en la sinagoga.
¿Quién es Jesús?
A la polémica sobre la divinidad y humanidad de Jesús, el evangelista responde profundizando en el misterio de su encarnación y de su muerte (es la historia de Jesús en su encarnación, infancia, vida oculta, vida pública, su pasión, muerte y resurrección). Y ante la tentación de huir del mundo, exhorta a los discípulos para que afiancen su fe en Jesús, y, unidos a él, salgan al mundo para dar testimonio de la verdad.
Una lucha interna en la comunidad joánica
El evangelio de Juan, es exponente de la lucha que tuvo que afrontar la comunidad cristiana por parte del llamado frente judío, es una lucha entre los cristianos nacientes y la ortodoxia judía. La comunidad Joánica, es un grupo de cristianos primitivos asociados a estos escritos, caracterizado por sus perspectivas teológicas distintivas.
Recordemos que cuando en el evangelio de Juan se habla de los judíos se alude siempre a los dirigentes del pueblo que no solo fueron hostiles a la persona de Jesús que, desde el principio, vieron al cristianismo como una herejía dentro del judaísmo o una amenaza a la religión o al sistema judío.
Crisis de fe en Jesús
Efectivamente, recordemos a G. Segalla, cuando nos habla de los judeocristianos, que hasta entonces habían sido considerados como un grupo judío ligado a la sinagoga y antes del año 70 al templo, tuvieron que enfrentarse con la dramática alternativa de abandonar su fe en Jesús adhiriéndose a Moisés: “Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos.
Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ese, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos” (9,28-29) o de mantenerse fieles a Jesús aceptando su exclusión de la sinagoga. (G. Segalla, Juan (Evangelio de), en AA.VV., Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Madrid 1990, p.927).
Un pastor, según el corazón de Dios
En todo proceso de formación y enseñanza, necesita un proceso de cultivar y labrar (en el caso de la tierra), este proceso necesita de buenos formadores con criterios y experiencia, por esto es necesario conseguir buenos destinatarios para prepararlos, para que sean fructíferos y esos frutos sean fuente de Vida.
Esta analogía propone la idea de trato directo, de interacción mano a mano con la tierra y la semilla. Untarse de tierra o semilla, esto viene siendo en últimas la misma cosa. Desde la barriada de los necesitados, los pobres y marginados. Pero, es importante tener cuidado del lobo pastor o de la cizaña, esto necesita en el caso del pastor de cuidar el rebaño, y en el caso de la cizaña cuidar que no ahogue la buena semilla sin necesidad de cortar su esencia por la maleza.
La incertidumbre en la vida del buen pastor
El buen pastor, así como la semilla que crece en tierra buena, puede estar sujeto a los avatares del clima o la tormenta, el viento y el granizo, esto es, problemas que se dan en cualquier grupo humano, por tanto, tienen que estar cimentados en la piedra angular que es Cristo-Jesús.
El buen pastor, en San Pablo, habría de ser transformado en otro Cristo, él encarna en sí ya el ideal del conocedor de los misterios de Dios, en tensión como estaba a la perfección de las virtudes; ya en palabras actuales, el ideal de párroco, que santifica a sus fieles con el ejemplo de su vida y con el celo por las almas o el formador que es dócil a la acción del Espíritu o el Obispo que tiene corazón de escucha a Dios y tiempo para atender al pueblo.
Todo esto es importante para trabajar más en la humildad desde la misma formación y en la escucha atenta del Señor para saber guiar a su pueblo con sabiduría.
Un padre de la Iglesia
“Sus ovejas hallan pastos porque todo el que le sigue con un corazón sencillo es alimentado con el pasto de la eterna verdura. ¿Qué significan los pastos de estas ovejas, sino los interiores gozos del paraíso? Los pastos de los elegidos son el semblante de Dios presente, el cual, visto sin defecto, el alma se sacia sin fin con el alimento de la vida” (San Gregorio Magno).
Por Wilson Javier Sossa López. Sacerdote eudista del Minuto de Dios