Al igual que los católicos se contagiaron del COVID-19 como los demás, también están expuestos a las adicciones. En España consumimos de manera frecuente y problemática nicotina (33%), alcohol (10%), hipnosedantes (13%), cannabis (20%), cocaína (2,4%). También nos enganchamos a conductas: internet (3,5%), juego (2 %), sexo (3%). Asimismo, hay riesgo de hacerse adicto a analgésicos, inhalantes, bebidas energéticas, drogas sintéticas, y a conductas como apuestas ‘online’, compras, videojuegos, trabajo, ejercicio, personas o sectas.
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¿Qué es una adicción?
Es una situación patológica en la que dependes de algo para conseguir encontrarte bien y estable a corto plazo. Buscas estar bien, aunque esto te desequilibra, desestructura y destruye a largo plazo. Suele rellenar un hueco biológico, psicológico, afectivo, vital o existencial.
Una adicción es distinta de un consumo esporádico (esnifar cocaína en verano un par de ocasiones), del uso recreativo (jugar a videojuegos todas las semanas tres horas), del uso perjudicial (borracheras repetidas), o el uso problemático habitual que genera muchas consecuencias negativas (uso repetido de pornografía con alteraciones en la vida sexual).
Para afirmar que alguien es adicto, es necesario cumplir unas condiciones:
• Utilizarlo en grandes cantidades o dedicarle mucho tiempo (mental y/o conductas).
• Intentar controlar, pero no poder.
• Tener ansia y deseos irresistibles de obtenerlo.
• Incumplir deberes académicos, laborales, familiares o sociales.
• Generar problemas (médicos, psicológicos, relacionales).
• Continuar a pesar de los problemas.
• Provocar reducción o abandono de actividades importantes.
• Necesitar más cantidad, o la conducta es más sofisticada o con mayor dedicación para conseguir el mismo efecto.
• Presentar síntomas de abstinencia si no consume.
Así, los comportamientos de la persona se vuelven automáticos y son activados por emociones e impulsos, el control se ve perjudicado, no se realiza autocrítica, y no repara en las consecuencias negativas.
¿Qué factores se relacionan y predisponen a una adicción?
1. Biológicos: patologías psiquiátricas (ansiedad, déficit de atención e hiperactividad, depresión); alta impulsividad y necesidad de estimulación; edad temprana en la exposición a sustancias o a conductas de riesgo.
2. Psicológicos: alta búsqueda de novedad, baja estima, baja tolerancia a emociones desagradables, mala regulación emocional, estilos de afrontamiento inadecuados, alta hostilidad e inseguridad.
3. Vitales-experienciales: pérdida de sentido de la vida, alto hedonismo, vacío existencial, crisis vital, carencias afectivas y relacionales, déficit espiritual, malestar personal, soledad, mentiras, incomunicación o desesperación.
4. Ambientales: bajo nivel económico o sociocultural, problemas familiares, eventos adversos y traumáticos, abandono, falta de apoyo, o débil cohesión familiar.
¿Qué señales podemos ver?
“Lo raro es raro, y además termina mal”. Si algo te llama la atención, no lo dejes pasar:
1. Biológicas: alteración en el sueño o alimentación. Irritabilidad, cambios de ánimo o en el peso.
2. Psicológicas: engaños, explicaciones confusas, negar los problemas, una baja conciencia de perder el control, atribución a factores externos, uso como regulador de emociones desagradables o como premio, seguir a pesar de los problemas; malestar e irritabilidad si no se puede hacer, disminución del rendimiento académico o laboral, pérdida de interés en otras actividades sociales o lúdicas.
3. En las relaciones: cambio en los patrones de relaciones, que se limiten al grupo de consumidores, aparición de nuevos amigos, aislamiento, poner en riesgo relaciones importantes.
4. Otras señales: gastos excesivos o que no se sabe en qué han sido, robos, alteración de los horarios familiares, de los hábitos de higiene o de los estilos de ocio.
Cómo ayudar
Es necesario esperarle, hasta que sea capaz de ver la realidad. Se engaña, no porque quiera mentir, sino porque todavía no sabe/puede reconocer lo que ocurre. A veces, es necesario esperar a que toque fondo y estar ahí para ayudarle. Buscaremos comprender qué necesita, qué pretende conseguir mediante esa sustancia/conducta: ¿tranquilidad, ánimo, estimulación, satisfacción, evasión Para animarle a conseguirlo de otro modo, probablemente con un profesional.
El tratamiento se ha de hacer de forma completa, integral, radical y atender a las distintas dimensiones:
1. Biológica: tratar enfermedades (depresión, ansiedad, hiperactividad), fármacos para ayudar a controlar síntomas de abstinencia, la impulsividad, a disminuir el deseo/ansia. Puede requerir ingreso hospitalario para su desintoxicación.
2. Psicológica: Motivación para el cambio, generar esperanza de una vida mejor, de poder rehabilitar su vida, volver a disfrutar, rehumanizarse, rellenar sus carencias y desarrollar nuevos hábitos, nuevas conductas, cambiar la forma de pensar, aprender nuevas estrategias de regulación emocional y de afrontamiento. Pueden servir los grupos de ayuda como Alcohólicos Anónimos, que los hay de todas las posibilidades.
3. Actitud personal: ayudarle a reconocer la realidad, aceptarla, ser honrado y sincero con uno mismo, asumir las responsabilidades. Se trabajará con el fondo de su identidad, qué le ocurre, para poder liberarse y retomar su proyecto de vida. Ayudarán todos los motores que puedan activarse: personal, familiar, social, espiritual, religioso…
4. Ambiental: será necesario un cambio de escenarios y de relaciones.
Cómo prevenir
Podemos facilitar que las personas tengan capacidad de decir no, controlar y poner límites y equilibrio. No le enseñes valores, enséñale cómo se encarnan en virtudes en su persona concreta.
Además, puedes:
1. Proteger a los menores de una exposición temprana a sustancias/conductas que puedan ser adictivas: publicidad y acceso a sustancias, casas de apuestas lejanas a colegios, límites en la red, retrasar la edad de tener móvil personal.
2. Campañas específicas para educar, formar e informar sobre sustancias y conductas dañinas.
3. Campañas para facilitar la educación en el uso/consumo de sustancias/conductas que pueden llegar a derivar en patología (azúcar, cafeína, videojuegos, internet, móvil, juegos azar…).
4. Formar personas libres y responsables, con seguridad intelectual, emocional y conductual. Ayudar a:
• Tener los pies en la realidad.
• Desarrollar pensamiento crítico y reflexivo (conversaciones, lecturas, viajar y ver mundo).
• Diseñar proyectos a largo plazo (académicos, deportivos, aficiones).
• Trata de desarrollar habilidades de comunicación.
• Cohesión, afecto y seguridad en la familia.
• Reforzar los avances obtenidos, aplaudir la perseverancia y validar las emociones.
• Formar en la búsqueda de la motivación para el esfuerzo y el conseguir objetivos personales.
• Aprender a espaciar la recompensa.
• Enseñar herramientas para afrontar la adversidad, poner límites y decir no, cumplir las normas y aceptar las consecuencias de no respetarlas.
• Potenciar el cuidado personal y la custodia de sí mismo.
• Incorporar estrategias de regulación emocional.
• Estimulación sana con intereses, aficiones, actividades.
• Ser agradecido y devolver lo que has recibido.
• Enseñar a no renunciar a los valores personales.
• Una formación general, cultural, intelectual.
* Carlos Chiclana Actis. Médico. Psiquiatra. Doctor en Medicina
