Editorial

León XIV y Trump: el profeta y el mesías ‘fake’

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Del 13 al 24 de marzo, León XIV protagoniza su primera gira africana: doce días entre Argelia, Angola, Camerún y Guinea Ecuatorial. El punto de partida ha sido el país magrebí, con una vinculación especial para Robert Prevost. Con menos de un 0,1% de católicos, es la cuna de la espiritualidad agustiniana de la que bebe el actual Papa. De ahí, que haya rezado en el lugar donde se levantaba la antigua Hipona, la ciudad que pastoreó san Agustín, y que haya visitado la basílica donde se venera una reliquia del codo del doctor de la Iglesia.



A buen seguro que el Pontífice ha sabido empaparse, una vez más, del carisma legado por el que considera su mentor espiritual y padre del diálogo fe y razón. Sobre todo, teniendo en cuenta que Robert Prevost aterrizó en Argel envuelto en una encrucijada inesperada. Horas antes de despegar de Roma, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ensañaba contra el Papa acusándolo, entre otras cosas, de ser “débil ante la delincuencia y nefasto en materia de política exterior”. Incluso llegó a asegurar que “no quiero un Papa que crea que esté bien que Irán tenga un arma nuclear”. A estas declaraciones se sumaba la imagen digital que el líder republicano subió a sus redes sociales emulando ser un mesías.

El Papa León XIV preside la Vigilia del Santo Rosario por la Paz en la Basílica de San Pedro.

Y todo, horas después de que el sucesor de Pedro, en una vigilia de oración compartida con toda la Iglesia universal, clamara: “¡Deténganse! ¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza!”.

La falacias lanzadas por Trump se tumban por sí mismas sin necesidad de polígrafos, mientras que la caricatura digital desvela el delirio sin retorno en el que tanto él como sus colaboradores han entrado.

Siempre por la paz

En este contexto, aquellas primeras palabras de León XIV presentándose al mundo en la logia central de la basílica implorando “una paz desarmada y desarmante” se han convertido en estos días en profecía y compromiso. Ahí está la denuncia constante que a lo largo de este año ha lanzado el Pontífice contra la guerra, da igual la latitud, en defensa del derecho internacional y, sobre todo, por el sufrimiento de los pueblos indefensos.

La templanza diplomática que ha mantenido en este tiempo se ha tornado autoridad global respaldada por la comunidad internacional gracias a la contundencia serena con la que respondió a Trump. En pocas palabras, en el vuelo papal, sintetizó el magisterio pontificio. Así, ha reafirmado que la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra, una encomienda que nace del Evangelio y que no implica entrar en el debate político. Con sus palabras, León XIV se ha embarrado por la paz, sin entrar en la lucha en el barro de quien busca enfangarlo todo.