En lenguaje musical decimos que hay siete notas naturales, esas que todos hemos aprendido y canturreado en el cole o con el famoso canto de ‘Sonrisas y lágrimas’: do re mi fa sol la si. Pero, además, existen otras notas que se llaman alteradas: parten de una natural y se cambia el sonido. Una posibilidad son los “sostenidos”, que consisten en subir el sonido un semitono ascendente. Curioso. Un sostenido musical implica ir un poquito más arriba de lo que sería natural y lograr un sonido más agudo. Curiosamente hay dos notas en las que no se suele utilizar el sostenido (mi y si) y la razón es que al hacerlo resulta otra nota natural (fa y do). Curioso, ¿no? Y, por si fuera poco, al parecer hay un movimiento en danza española que recibe este mismo nombre –sostenido– y se hace levantándose sobre las puntas de los pies, alzándose de nuevo.
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Sin embargo, al menos en español, “sostener” está más asociado a soportar, mantener, tolerar, apoyar o sufrir, incluso. Conlleva un cierto esfuerzo, contrariedad, o el riesgo de verse aplastado por aquello que sostienes.
Así que, una vez más, la música y la danza me ayudan a vivir y hasta a entender mejor cómo celebrar el tiempo Pascual. Proclamamos que Jesús ha resucitado y solo eso, ya sería bastante. Pero, además, confesamos que su resurrección es la nuestra, que no es algo que solo llegará más adelante, en otra vida, en un “más allá”; de alguna manera, cada año celebramos que estamos llamados a vivir resucitados con El, aquí y ahora, en cada espacio de muerte que nos toca atravesar.

Pura gracia
Como creyentes, cada uno en la manera que lo seamos, no es difícil emocionarse en la vigilia pascual o experimentar la alegría profunda de la resurrección recordando la vida de este hombre bueno Jesús, Hijo de Dios. Lo difícil es sostener esa alegría, ese pellizco de riesgo, esa bocanada de libertad. Sostener la vida. Sostener la alegría. Sostener la verdad. Sostener la fraternidad. Pura gracia. ¿Y si esto no consistiera tanto en soportar o aguantar allí donde hoy nos cuesta a cada uno vivir plenamente?, ¿y si se tratara de elevar medio tono el acorde natural?, ¿y si vivir más resucitados implicara saber ponernos de puntillas y elevarnos danzando allí donde nos sentimos amenazados de muerte?
Tenemos, al menos, 50 días por delante para sostener la vida, para sostenernos a nosotros mismos con dignidad y gozo, aunque esto implique emitir una nota más aguda de lo normal. Un buen sostenido.