Hace unas semanas se puso en contacto conmigo una universidad turca. Habían leído un artículo mío y les interesaba que les impartiese una clase telemática sobre este tema. En las próximas semanas realizaré algún otro comentario sobre lo que en esta conferencia se trató (especialmente cuando llegó el turno de preguntas) pero hoy quiero resaltar dos cuestiones previas que me llamaron la atención y que me han hecho reflexionar en clave de lo que hicieron Benedicto XVI y Francisco cuando rezaron junto a clérigos musulmanes.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Lo primero es que quienes me llamaron, no solo leyeron mi artículo, sino que también se fueron a mirar mi ‘currículum vitae’. Cuando vieron que había estudiado teología eso no fue un impedimento para ellos, sino un incentivo para llamarme a hablarles sobre economía. Es evidente que esto fue una sorpresa para mí cuando me lo dijeron en la primera conversación que tuvimos después del contacto vía email que habíamos hecho. Musulmanes que encuentran un economista que plantea la economía desde su fe cristiana y al que quieren escuchar para conocer su punto de vista.

El papa Francisco abraza al Gran Imán de Al-Azhar tras la firma del Documento por la Fraternidad Humana. Foto: EFE
Esto ya es una gran enseñanza para aquellos, que cuando ven algo cristiano en quienes así nos mostramos, rechazan de plano lo que podamos contar y se niegan en redondo a escuchar lo que decimos. Aprender de personas que piensan distinto de nosotros nos enriquece y no tiene porque hacer que cambiemos de opinión.
Sin embargo, la segunda cosa que me sorprendió es que los dos profesores que hablaban conmigo me dijeron que ellos y yo dos creíamos en el mismo Dios. Me di cuenta que tenían razón. No podemos rezar a dioses distintos porque las dos religiones creemos que solamente existe un Dios. Por lo tanto, pensar que al Dios que rezan los musulmanes es distinto de aquel al que rezamos nosotros, sería considerar que hay varios Dioses y eso es contrario a nuestra fe.
Diferencias erróneas
Si realmente hay un solo Dios, cualquier persona en cualquier lugar del mundo que esté rezando a un solo Dios, estará rezando siempre al mismo, lo haga como lo haga. ¡Qué maravilloso es el monoteísmo cuando se entiende así! Por eso ni Benedicto XVI ni Francisco tuvieron problemas de rezar con musulmanes. Porque rezaban a un único Dios y nosotros creemos realmente que este es uno solo.
Es evidente que algunos dan características distintas a ese único Dios, y que algunas pueden ser verdaderas, cuando potencian el amor y nos llevan a sentir que todos somos hermanos e hijos de ese Dios, y que otros pueden darle características que considero erróneas cuando a resaltar las diferencias y a potenciar y buscar la violencia de unos contra otros. Pero el Dios es uno, no varios. No creo que se pueda rezar a diferentes Dioses porque creo firmemente que solamente hay uno.

