“Dicen que un escritor no puede crear algo mágico siendo feliz. Espero que estas letras contribuyan a desmentir la máxima”. Con esta reflexión, Jesús Bastante remata ‘El aprendiz de Gaudí’ (La Esfera de los Libros), título con el que ya acumula una quincena de obras entre ensayos y novelas. Una pasión por escribir complementaria a su entrega como redactor jefe del portal Religión Digital.
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PREGUNTA.- Después del parto y de dos ediciones de la obra, ¿qué ha supuesto ver a León XIV en el escenario central de su novela?
RESPUESTA.- Tuve la suerte de ser invitado, como autor de la novela, a la celebración del pasado 10 de junio en la Sagrada Familia, y lo cierto es que resultó impresionante. Como experiencia visual, como homenaje a Gaudí y, también, como un momento único para demostrar que es posible unir belleza, arte y fe, como tantas veces soñó el arquitecto. Porque la Sagrada Familia es un canto a la belleza de la fe, que desde la piedra se hace carne.
León XIV conoce, y aprecia, la obra de Gaudí desde hace tiempo, y en buena medida el viaje a España estaba marcado por la fecha del centenario de su muerte. Nunca hubo otra fecha posible. Poder entregarle la novela el día anterior, durante la bendición de las ambulancias para Ucrania del proyecto de sor Lucía Caram, y saber que ha podido leerla en estos días de descanso, como escritor y como creyente, es otro regalo.
Un camino de evangelización
P.- A la luz de lo que ha investigado sobre Gaudí, ¿fue verdaderamente un santo?
R.- Más allá de que, como sabes, ya sea venerable, –y haya un milagro atribuido a su intercesión a punto de ser aprobado, lo que le convertirá en beato–, la obra de Gaudí es, en sí misma, un camino de evangelización, que propone el esfuerzo, la creatividad, la genialidad, la lucha por los derechos (no olvidemos que el Gaudí que idea la Sagrada Familia lo hace durante el pontificado de León XIII, el padre de la Doctrina Social de la Iglesia) y la trascendencia desde la belleza.
Gaudí fue un hombre con muchas dudas, siempre en búsqueda, tratando de ser fiel a Aquel en el que había depositado su confianza. Gaudí será santo para la Iglesia, no me cabe duda. Pero es, y será, un genio universal para millones de personas, independientemente de su credo.
