Rafael Salomón
Comunicador católico

Las señales de Dios para seguir adelante


Creemos que en ocasiones, Dios nos dará señales para seguir adelante con alguna obra en especial, las formas que tiene de presentarnos todo aquello que quiere que progrese pueden ser de muchas maneras; hoy quiero centrarme en aquellas que, por su compromiso y complejidad, llegan a ser percibidas por nosotros como exigencias y es que, a veces nos habla con ternura y otras veces con el rigor de un padre que nos pide algo muy concreto.



Pienso en los fundadores de alguna orden religiosa, seguramente que no fue nada sencillo y en ocasiones, la debilidad y el desánimo se presentaron. Algunos santos de la Iglesia, como san Francisco de Asís, siguieron el mensaje: “Reconstruye mi Iglesia”.

Lo que comenzó como la reparación de una pequeña capilla, terminó renovando la vida espiritual de toda una época. Santa Teresa de Jesús comprendió que debía reformar el Carmelo, enfrentando incomprensiones y resistencias.

Hombre

Hombre camina solo. Foto: EFE

En ocasiones percibimos la voluntad de Dios como una carga

San Ignacio de Loyola dejó atrás sus sueños de gloria militar para fundar la Compañía de Jesús y poner todos sus talentos al servicio de Dios. Estos son solo algunos de los ejemplos de tenacidad, compromiso y por supuesto de una enorme exigencia, aunque es importante resaltar que la diferencia entre una exigencia humana y una divina radica en que Dios nunca pide algo sin otorgar la gracia necesaria para cumplirlo, eso nos lleva a confiar en la fuerza de Dios, en las dificultades.

 “El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga”. Lucas 9, 23. De manera que, podemos decir: seguir a Cristo implica un sí concreto, cotidiano y en ocasiones contra todo pronóstico, Dios nos consuela, acompaña y fortalece, pero también llama, corrige y envía. Escrito está “Porque el Señor corrige al que ama, como un padre al hijo a quien quiere”. Proverbios 3, 12.

Por esa razón debemos considerar que, si en este momento de nuestra vida las cosas parece que no van bien, o que simplemente estamos sobrepasados por  causas que a veces impiden desarrollar algo para Dios, no dudes que estás frente a una exigencia que probablemente tenga un destino divino porque en ocasiones percibimos la voluntad de Dios como una carga pues implica renuncia, perseverancia y fidelidad. ¡Ánimo! Que los planes de Dios nos llevan a lugares que seguramente ni siquiera imaginaríamos.