Rafael Salomón
Comunicador católico

Renovación, esperanza y vida nueva


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Las escrituras nos cuentan que había una alegría casi incontenible por la noticia que se esparcía de boca en boca y es que el Maestro había vuelto, él lo había dicho muchas veces, que iba a regresar y lo estaba cumpliendo. “Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella”. Hechos 2, 24. Las personas que lo conocieron no cabían de la alegría por saber que había vencido a la muerte, muchos ya lo habían visto y confirmaban su presencia, la alegría era mucha, tanto como las preguntas que se hacían porque su resurrección era real.



“Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos“. Juan 20, 8-9. Indudablemente las autoridades buscaron la forma de eliminar lo que Jesús había prometido.

Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad y contaron a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos se reunieron con los ancianos y, tras acordar el plan, dieron una fuerte suma de dinero a los soldados, diciéndoles: ‘Digan: Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras dormíamos. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y los dejaremos a ustedes tranquilos’. Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones. Y esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy”. Mateo 28, 11-15.

Jesús resucitado

Jesús resucitado. Foto: Parroquia Jesús Sacramentado

Renovación e inspiración: un cambio personal y de actitud

Una vez más los hombres haciendo todo lo posible para modificar el plan de Dios y que la duda quede en aquellos que aún no están convencidos, no cabe duda que el maligno sigue empeñado en crear incertidumbre en el corazón del ser humano. “Jesús se aparece a los discípulos asustados, mostrándoles sus manos y pies para confirmar que no es un fantasma“. Lucas 24, 36-40. Los cincuenta días siguientes las apariciones fueron en diferentes lugares, acciones que llevan a vivir una alegría indescriptible y por supuesto ‘clandestina’.

En una cultura marcada por la incertidumbre, es importante decir que la Resurrección ofrece algo más sólido que el optimismo, nos da esperanza y un cambio en nuestra manera de enfrentar la vida. Joseph Ratzinger (Benedicto XVI). Para él, la Resurrección de Cristo no es simplemente un ‘volver a la vida’ como un evento biológico, sino una ‘transformación radical de la existencia’. En una visión católica contemporánea, la Resurrección no debe ser un mito, debemos entenderlo como un acontecimiento real que ha trascendido la historia, dando un nuevo sentido a nuestra existencia.

Jesucristo venció a la muerte y eso debe ser motivo de renovación e inspiración, un cambio personal y de actitud frente a la realidad que nos recuerda cada instante que somos amados de una manera especial y única. La Resurrección aunque trasciende la historia, deja señales en ella, el testimonio de los discípulos, el surgimiento de la Iglesia, la transformación de personas. En este sentido, la fe no se basa en una idea abstracta, sino en un acontecimiento que impacta la realidad concreta.

En este tiempo litúrgico acostumbramos desearnos ¡Felices Pascuas de Resurrección! Es un saludo profundamente simbólico, el cual no solo recuerda un hecho religioso, sino que transmite una idea universal de renovación, esperanza y vida nueva. Porque experimentamos una alegría verdadera e indescriptible por la victoria de Jesucristo. ¡Que vivas con alegría el triunfo de la vida sobre la muerte!