El lunes 12 de enero, la Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer la agenda de audiencias realizadas por el papa León XIV. En la lista figuraba la venezolana María Corina Machado. Minutos después se difundieron las imágenes del encuentro y un breve video de apenas veinte segundos.
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La líder venezolana fue recibida en la Biblioteca Apostólica, como suele hacerse con los invitados a audiencias privadas en el Vaticano. Posteriormente, se supo que también sostuvo un encuentro con el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolín.
Para realizar una lectura adecuada del encuentro entre León XIV y María Corina Machado es necesario dar algunos pasos retrospectivos. El Vaticano ha mantenido relaciones con Venezuela a través de mecanismos formales durante estos años difíciles; sin embargo, la cúpula del poder venezolano no logró una fotografía con las máximas autoridades vaticanas durante la canonización de dos nuevos santos venezolanos.
De igual manera, durante un largo período no se registraron encuentros con representantes de la oposición. Juan Guaidó no visitó el Vaticano, ni lo hizo posteriormente Edmundo González Urrutia tras su exilio en 2024.
Los únicos líderes opositores de los que existe constancia de una audiencia con el papa fueron Henrique Capriles Radonski, en noviembre de 2013, cuyo encuentro apareció registrado en el Boletín de Prensa tras la Audiencia General. En cambio, los encuentros de Julio Borges (mayo de 2017) y Omar Barboza (2018) no figuran en el registro oficial de audiencias del papa Francisco.
Este marco cronológico permite dimensionar la importancia de la audiencia entre León XIV y Machado. El Vaticano retoma las conversaciones formales con la oposición venezolana, al menos de manera pública.
Las palabra de León XIV ante los embajadores del mundo
Un segundo elemento a considerar son las palabras del pontífice en el tradicional saludo navideño al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
Los meses que precedieron los acontecimientos de inicio de año fueron descritos por el papa en los siguientes términos: “El aumento de las tensiones en el mar Caribe y a lo largo de la costa pacífica americana también es motivo de profunda preocupación. Deseo renovar mi vehemente llamamiento para que se busquen soluciones políticas pacíficas a la situación actual, teniendo presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas”.
En este contexto, la apuesta fue por el reconocimiento de la decisión emanada del pueblo venezolano, con un ejemplo concreto: el 28 de julio, elecciones en las que se ultrajó la decisión soberana de ocho millones de venezolanos:
“Esto es especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos. Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos, así como por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia, encontrando inspiración en el ejemplo de dos de sus hijos, a quienes tuve la alegría de canonizar el pasado mes de octubre: José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles. De este modo, se podrá edificar una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y así salir de la grave crisis que aflige al país desde hace muchos años”, recordó el pontífice.
León XIV, en su discurso ante los embajadores, expuso además las razones de la compleja situación venezolana: “Entre las causas de esta crisis se encuentra, sin duda, el tráfico de drogas, una lacra para la humanidad que exige el compromiso conjunto de todos los países para erradicarla y evitar que millones de jóvenes en todo el mundo se conviertan en víctimas del consumo de estupefacientes.
Junto a estos esfuerzos, debe impulsarse una mayor inversión en desarrollo humano, educación y creación de oportunidades de empleo para personas que, en muchos casos, se ven envueltas en el mundo de las drogas sin ser plenamente conscientes de ello”.
Las palabras del papa fueron claras y directas, y señalaron causas que motivaron la acción militar de Estados Unidos sobre Venezuela. Aunque en el mismo discurso hubo una referencia al uso de la fuerza para violar fronteras ajenas, esta no se dio en un contexto directamente vinculado al caso venezolano.
Venezuela ha estado siempre en la agenda vaticana
Que el Vaticano busque una salida a la crisis venezolana no es una novedad. The Washington Post reveló que el cardenal Parolín, en vísperas de Navidad, intentó una mediación para evitar acciones militares en suelo venezolano. Sin embargo, como es sabido, dichos esfuerzos no dieron resultado.
Aun así, la postura del Vaticano respecto a Venezuela ha sido clara, especialmente en relación con la emergencia humanitaria, denunciada por el papa Francisco en un escenario similar ante los embajadores en 2018.
La pobreza que estrangula al pueblo, señalada en la carta dirigida al cardenal Porras en 2021, a quien se le retiró el pasaporte y la posibilidad de salir del país. La crisis migratoria, mencionada por Bergoglio durante su viaje a Colombia, en 2017; y el tema de los derechos humanos, que ha formado parte constante de la agenda narrativa papal sobre el país.
Esta vez, María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, tiene un final de fotografía con la diplomacia papal.
Por Rixio G Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey
