Enrique Lluc
Doctor en Ciencias Económicas

Qué le decimos a nuestros jóvenes


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En mi libro ‘Enmimismados, manual para descentrarse’ trato el tema de la autorreferencia en nuestra sociedad. Hoy quiero analizar algo relacionado con esta cuestión: por qué nuestros jóvenes son tan autorreferentes. La reflexión me viene porque les he hecho leer este libro a mis alumnos como trabajo de clase.



El objetivo que busco es doble, por un lado, que lean el primer ensayo de su vida y el segundo que reflexionen sobre este fenómeno. El primero no siempre lo consigo. Algunos de ellos (los menos) ya han leído algún ensayo (por lo que no es el primero) y otros (mucho más que los anteriores) directamente no lo leen: trampean viendo el índice, preguntando a otros o buscando algún resumen en Internet…

Entre el grupo de los que sí que lo leen, muchos me dicen que las primeras páginas, en las que describo las características del enmimismamiento, parecen escritas pensando en ellos. Algunos venían turbados porque se veían en tal manera reflejados, que querían avanzar para saber qué era lo que proponía el libro, porque no sabían, siquiera, que hubiese otra manera de vivir que la que ellos experimentaban.

Y yo me pregunto ¿Qué mensaje le transmitimos a nuestros jóvenes para que piensen eso? Por que los jóvenes son como los adultos, comparten nuestros valores y nuestra manera de pensar, solo que de una manera más exagerada, más pasional, más inexperta. Eso sucede ahora y ha sucedido siempre, su referencia son siempre sus mayores.

Un grupo de amigas en la Plaza España de Sevilla

Un grupo de amigas en la Plaza España de Sevilla. Foto: EFE

Desde que son pequeños están escuchando de nuestras bocas (he de confesar que yo ya no lo hago, pero lo he hecho) que tienen que triunfar, que tienen que estudiar para tener un buen empleo que les permita ganar mucho dinero, que nadie les va a regalar nada que se tienen que preocupar solo por ellos mismos, que no pueden solucionar este mundo que solamente pueden influir en su propia vida, que se pongan metas para conseguirlas y las persigan de una manera constante, que con el esfuerzo pueden conseguir todo lo que se planteen, que pueden ser todo aquello que ellos deseen, que si se lo plantean y ponen los medios lo pueden lograr, que ellos son los únicos responsables de lo que les suceda en un futuro, etc.

Mensajes contradictorios

Con esta clase de mensajes (y otros similares) ¿Cómo no vamos a tener una juventud enmimismada, que solamente piensa en sí misma y que solo se preocupa por lograr sus propios objetivos? ¿Cómo no vamos a tener una juventud que, cuando las cosas les van mal, piensen que es su propia responsabilidad y se frustren y angustien? ¿Cómo no vamos a tener una juventud que crea que puede ser quien no es, que piense que es normal darse gracias a si mismos porque todo lo bueno que se puede hacer se le hace solamente a uno mismo?

Potenciar la sociedad enmimismada y reforzar, voluntaria o involuntariamente es cosa de todos. Si seguimos dando estos mensajes a nuestros jóvenes, lo único que logramos es que ellos crean que esta manera de vivir es la única existente. Tendremos que reflexionar sobre esta cuestión para construir un mundo más fraterno y menos autorreferente.