Estos meses pasados se ha hablado mucho de la denominada prioridad nacional o prioridad por arraigo. La aplicación práctica de cada una de ellas es difícil y, con frecuencia confusa. Ya pasa, por ejemplo, con las estadísticas de la emigración. Cuando te acercas a ellas observas que hay dos maneras de clasificarla.
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Una es por nacionalidad. En ellas contabilizan a quienes viven en nuestro país y tienen o no la nacionalidad española. Por ello no se contabiliza exactamente a quienes son o han sido emigrantes: puede haber españoles que hayan emigrado y extranjeros que no lo hayan hecho.
La otra es por lugar de nacimiento, es decir, aquellos que hayan nacido en fuera de España pero ahora viven aquí. Esta refleja mejor la emigración pero no siempre, alguien puede haber nacido en España, haber migrado a otro lugar y luego haber vuelto. Ha sido emigrante por partida doble pero no sale en ninguna de las dos estadísticas.
La complejidad es extrema y no solo repercute en las estadísticas sino también en como se percibe la persona a sí misma y como la perciben los demás. Para ilustrar esta realidad voy a poner varios ejemplos sacados de la realidad (aunque sin nombres). Durante esta semana y la próxima estos ejemplos nos servirán para percibir la complejidad de las clasificaciones. Las pistas sobre esto me las dieron personas que conocí hace ya muchos años.
Una de ellas me comentaba en Londres, donde vivía desde hacía tiempo: nací en Kenia cuando era parte del imperio Británico, por ello soy de nacionalidad británica. Sin embargo, por nacimiento soy africano y allí viví mis primeros años. Ahora bien, soy de familia hindú y cultura hindú aunque nunca he estado en la India pero por mi aspecto todo el mundo me considera así… ¿Qué soy? ¿Africano, inglés o hindú?
Otro caso parecido era el de una alumna mía que tenía un aspecto de inglesa total y su nombre, apellido y nacionalidad así lo reflejaban. Sin embargo, hablaba español y valenciano sin ningún acento y había nacido y vivido durante toda su vida en la Comunidad Valenciana. Ella decía que aquí en Valencia siempre era la Inglesa, pero cuando iba a Reino Unido a ver a sus primos, todos la consideraban la española…
A qué lugar se pertenece
Otro conocido tiene la nacionalidad francesa, nació allí de padres españoles y ha vivido toda la vida en ese lugar. Habla un valenciano muy afrancesado y un español no demasiado fluido. Sin embargo se tatuó hace tiempo el escudo del pueblo valenciano de su padre donde nunca ha vivido, y que conoce escasamente porque sus viajes allí no han sido, siquiera, anuales…
El sentimiento de nacionalidad y la sensación de no saber a qué lugar se pertenece es bastante habitual en casos como los aquí descritos. Pero los sentimientos no tienen nada que ver con las estadísticas. En el primer caso será considerado ciudadano británico pero nacido fuera de Reino Unido, en el segundo se le ve como extranjera viviendo en España aunque no como nacida fuera del país. En el tercero se le ve como francés en todo caso.

