La trampa saducea


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Aunque en su origen es una pregunta capciosa sobre una situación sin salida lógica, para poner a alguien entre la espada y la pared intentando que se contradiga y así desacreditarlo, también hay hechos que se mueven en estos parámetros de engaño que nos intentan poner en aprietos a la Iglesia, las comunidades y los sacerdotes.



Jesús estaba acostumbrado a esas trampas de fariseos, saduceos y del partido político de los herodianos, para ponerlo a prueba y hacerle caer en contradicción. En definitiva, como dice el evangelio: buscaban la manera de cazar a Jesús. Hay ejemplos claros: el tributo al César y la resurrección de los muertos y también el de aquella mujer que querían lapidar, mientras Jesús escribía en la arena.

Últimamente, en algunas parroquias, hay personas “encargando misas” para que se nombre en el memento de difuntos a políticos de la historia pasada que fallecieron hace décadas. Ni corresponde la petición con el aniversario de su nacimiento o defunción, que es lo habitual, ni son miembros de la comunidad, ni son familiares, sino adeptos de última hora.

Misa del 20-N Franco

Las misas por los difuntos son un derecho de los fieles y un deber pastoral del párroco. Pero solo debe ser una ofrenda espiritual. Los sacerdotes deben celebrar la misa por las intenciones de los fieles. El cura está al servicio de su comunidad. Lo que ocurre es que muchos descubren que la verdadera intención de estas misas encargadas es más una provocación política, para un beneficio partidista, que un acto de piedad. Sobre todo, porque las redes divulgan a los cuatro vientos el lugar, día y hora del evento.

Manipulación

Aquí está la trampa saducea y el falso dilema de la doble intención. Posiblemente, la única intención. La manipulación comenzó en el árbol del paraíso, pensaban que iban a ganar mucho y perdieron todo. ¡Qué pronto comienza la Palabra de Dios a avisarnos! La comunidad cristiana no debe dejarse manipular por ningún interés. Nuestro único interés debe ser la misión, anunciar el Reino de Dios y su justicia.

A veces, ingenuamente o por connivencia agradecida, nos inclinamos más a unos y a otros, sin darnos cuenta de la trampa que después debemos de justificar o lamentar, pero tarde y de mala manera. Las respuestas de Jesús tienen más que ver con la coherencia que con la lógica de la ley. Cambia la perspectiva del problema como en el pensamiento lateral, popularizado en los años 60 por el psicólogo maltés Edward de Bono. Nosotros, que somos cartesianos, optamos, sin discernimiento, por el pensamiento vertical. Debemos aprender más de Jesús. ¡Ánimo y adelante!