Rixio Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

La teología le responde a la IA


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La Comisión Teológica Internacional publicó un comentario sobre la Inteligencia Artificial y las dos grandes propuestas que voces insisten en afirmar: el posthumanismo y el transhumanismo.



El documento Quo vadis, humanitas?, de un gran valor teológico y antropológico, merece un comentario, incluso bajo pena de contar su novedad a quien no lo haya leído; pero, sin duda alguna, el mejor consejo será leerlo, estudiarlo y profundizar cada una de sus partes.

Mientras los discursos futuristas hablan de que la única certeza es que el avance creciente de la tecnología desembocará en un súper hombre que pueda mejorar en todas sus condiciones físicas, los teólogos del Vaticano salen al paso con una respuesta concreta.

Los temas de la IA, más allá

“Los sueños del transhumanismo y del posthumanismo presumen de simplificar las tensiones que atraviesan la experiencia humana. Pero esos proyectos, bien mirados, aparecen como deshumanizadores” (n. 128).
Ninguna forma de manipulación genética desde la técnica es garantía para que la persona humana sea más humana; al contrario, la reduce a un sistema utilitario en el que será medida por su efectividad. O más inteligente, o más fuerte, ¿pero realmente es eso lo que nos hace humanos?

El texto afirma que “todo deseo de mejorar la condición humana debe mantener un equilibrio entre lo técnicamente posible y lo sensato humanamente” (n. 55), pues no es la primera vez que se promete un súper hombre que termina por aplastar al más débil.

IA

Ni santa ni pecadora, la IA es un desafío primero humano

Sin embargo, el texto no pretende ser una condena ni tampoco una canonización de la IA: “la era digital inaugura un nuevo horizonte de sentido para pensar sobre nosotros” (n.33), y es precisamente la intención del documento pensar y repensarnos como humanidad desde la antropología cristiana, a la luz del misterio de la Trinidad.
En este sentido, “no puede haber un “trans” o un “post” que la novedad de Cristo no haya integrado ya de antemano” (n.150), por lo que la respuesta clave la ofrecen desde un poema de Dante Alighieri. La palabra es: “Transhumanar” (n. 20)

“Transhumanar, significar per verba, es imposible; que el ejemplo baste al que tal experiencia Dios reserva”.
Paraíso, Canto I, verso 70.

Pues, según el gran poeta supremo, la posibilidad de entrar en la vida divina con Cristo es lo más trascendente y deseado, por lo que la respuesta que se busca en la noche oscura, en el dolor de todos los hombres, se encuentra en Aquel que con su vida nos ha reconciliado con la vida divina.

El documento de teólogos responde con mayor desarrollo y profundidad a esta idea y agrega un modelo referente preciso que, por respeto a los lectores, no revelaré; sino, por el contrario, sea la curiosidad la que lleve a leer la respuesta que la teología hizo, sin ChatGPT, a la inteligencia artificial.


Por Rixio G Portillo R. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey.

Texto: Quo vadis, humanitas? – Comisión teológica internacional – 2026.