La mejora del entorno


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“La actividad empresarial, que es una noble voca­ción orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común” (Laudato si’, 129).

El último elemento de la Función Social de la empresa tiene que ver con cómo las compañías mejoran su entorno cuando colaboran de manera activa y positiva en el desarrollo social de los territorios en donde realizan su actividad económica.



Esto se logra cuando la empresa tiene un comportamiento de colaboración con respecto a sus competidores, cuando apoya de manera efectiva con la comunidad en la que se ubican sus centros, cuando sus políticas de comunicación con la sociedad son efectivas, cuando colabora con las autoridades públicas en la consecución del bien común, cuando aplica políticas de transparencia, cuando gestiona de manera ética las finanzas de la empresa y cuando intenta optimizar el uso de sus recursos para lograr una gestión medioambiental del día a día de la empresa que colabore en el cuidado de la creación.

trabajo

Para ello las empresas tienen que competir de una manera leal y colaborar en la autorregulación del sector en el que se encuentran. Del mismo modo, tienen que estar comprometidas con la comunidad local y regional en la que se realizan las actividades de la empresa, ya sean estas de la sede central o de otras sedes y delegaciones, contratando personal y proveedores locales y pagando los impuestos correspondientes.

Cuidado del entorno

También intentan construir el bien común en colaboración con las Administraciones Públicas de los lugares en los que trabajan. Además, es conveniente rendir cuentas a la sociedad. Para ello, no solo hay que cumplir con la normativa de transparencia, sino que esta información debe ser veraz y completa, comprensible e inteligible para los grupos relacionados con la vida de una empresa.

La colaboración con la sociedad local de las sedes de la empresa tiene un elemento clave que es el desarrollo de una estrategia fiscal responsable que busque el cumplimiento de las obligaciones tributarias y un rechazo a la presencia de la empresa en paraísos fiscales. Del mismo modo, realizar sus inversiones y elegir sus entidades financieras atendiendo a criterios sociales y medioambientales es también deseable.

Por último, Las empresas también tienen una responsabilidad importante de cara al cuidado de la creación y del entorno en el que realizan su actividad. Las empresas son agentes clave en cuidado de un entorno natural y en la potenciación de comportamientos que vayan en esta dirección.