Rafael Salomón
Comunicador católico

La fuerza que no se rinde


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Es mucho más que expresarlo con palabras, se trata de un acto que requiere de voluntad, compromiso y entrega. Amar es la acción más hermosa y poderosa que el ser humano puede realizar, por amor se han creado construcciones de gran belleza, el amor ha inspirado música que eleva el alma, gracias al amor se han realizado proezas que van más allá de nuestros límites. El amor es la inspiración que nos permite conocer y acercarnos al amor de Dios, porque Él es todo amor.



El amor tiene principio, pero estoy seguro que no tiene fin, cuando se comparte, se multiplica y su naturaleza es crecer, mientras ofrecemos más amor, tendremos más espacio para amar. Se han escrito las melodías más hermosas dedicadas al amor y las historias relacionadas a este tema, siguen tocando nuestras fibras más sensibles.

Es el amor quien crea la unidad, el que nos direcciona, quien nos hace nuevas personas. “El que estaba sentado en el trono dijo: ‘Yo hago nuevas todas las cosas’ Y añadió: ‘Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de fe’”.  Apocalipsis 21,5.

“Un amor más allá de lo que puedo ver y sentir”

La voz de Dios sigue hablando aun cuando el mundo grita lo contrario. Caminar en fe y compartir el evangelio, son acciones que nos llevan a descubrir lo importante que es el amor. Aún recuerdo la respuesta de un hermano focolare a quien le pregunté: —¿Por dónde debo comenzar?—. Y su respuesta fue sencilla y contundente, me dijo: —Ama—. Así, sin más, este hermano me invitaba a dar el gran salto solo con una acción: amar.

Tiempo después lo reflexiono y veo que la respuesta sigue haciendo eco en mi vida, si deseo seguir las enseñanzas de Jesucristo, debo amar, si quiero seguir mi vocación el amor debe ser mi inspiración. Debo confiar en el amor de Dios y sentirme acompañado por su presencia hermosa y maravillosa, una presencia que va más allá de mi entendimiento y de mi razón, estoy hablando de un amor que está más allá de lo que puedo ver y sentir. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Juan 15,13.

Corazón y pareja

Corazón y pareja. Foto: EFE

La importancia de darnos y compartirnos con quienes nos aman, sin tener mérito alguno, simplemente por el hecho de tener vida, así de grande es el amor que tiene Dios para mí, me considera su hijo y su amigo y me ofrece tanto que a veces soy incapaz de entender todo su amor. Amar es el camino, es el inicio de todo y especialmente, la respuesta frente al dolor.

Todo lo que nace del amor permanece

Muchas personas aún no han aprendido a amar, siguen pensando que se trata de un intercambio justo, que nadie debería aprovecharse y que sus derechos son lo más valioso. Efectivamente, ese es un pensamiento de gran valor, pero cuando de verdad se ama, esos razonamientos simplemente no son necesarios, el respeto, el cariño y la justicia aparecen de forma natural, sin exigirlo, nadie se aprovecha y simplemente hay bondad, paciencia y armonía.

Ama y haz lo que quieras: si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”. San Agustín

Qué importante es entender el amor, comprenderlo, vivirlo y aceptar que la vida es solo eso: amor. El amor es la fuerza que no se rinde, la llama que no se apaga, es mucho más que un sentimiento, mucho más que un día para festejar, el amor es la esencia de nuestras vidas, sin amor no soy nada.

Jesucristo lo repetía frecuentemente y lo volvió un nuevo mandamiento: “Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Como yo los he amado, así ámense también ustedes los unos a los otros. En esto conocerán todos que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”. Juan 13, 34–35.

El amor se demuestra de muchas formas, en el servicio, en la ayuda, en las más pequeñas cosas, ahí es donde se percibe la fuerza del amor. Todo lo que nace del amor permanece y todo lo que se construye sin él, tarde o temprano, se derrumba.