Presidente general de JEC

Joven, ¿qué es para ti la santidad?


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En su última exhortación apostólica, ‘Gaudete et exsultate‘, el Papa nos habla acerca de la santidad en el mundo actual, donde “cada santo es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio”. Comenzábamos esta semana con siete nuevos santos en la Iglesia, después de la macrocanonización llevada a cabo la mañana del domingo 14 de octubre por el papa Francisco. En los últimos días, los nuevos santos y santas han sido ‘trending topic’ en los medios, y no solo en los eclesiales, pues las vidas de las personas canonizadas son ejemplos universales que van más allá de la religión.

Esta ceremonia ha tenido lugar durante el Sínodo sobre la juventud, por lo que me parecía bueno reflexionar a qué suena esto de la santidad y los santos en las personas jóvenes. Para ello, solo tengo que preguntarme a mí y a mí alrededor por este tema, y rápidamente empiezan a repetirse palabras y sensaciones que amplían mi visión.

¿Lejanía y perfección?

Algo lejano, un ideal religioso o la perfección en la vida, son algunas ideas que surgen y que no me suenan nada extrañas, pues en muy pocos momentos pensamos en la santidad alejada de obispos, sacerdotes o religiosas, y en el medio de la vida de cada persona.

No sé si quizás, solo el término, rehúye a la reflexión dentro de grupos de jóvenes. Se ve como algo totalmente alejado de nuestra vida, a lo que solo se aspiraría si hubiera nacido hace unos cuantos siglos y mi vida hubiera sido totalmente perfecta. Creo que por ahí van los pensamientos de muchos de nosotros, pero “no todo lo que dice un santo es plenamente fiel al Evangelio, no todo lo que hace es auténtico o perfecto”

Sabemos que una de las cosas que hace un santo son los milagros, y casi ningún joven va a comprender esto en una sociedad en la que prácticamente todo tiene una explicación más allá de lo divino. Os cuento esto, no porque quiera decir que la santidad no es importante o no interesa, si no porque nos movemos en una sociedad en la que la inmensa mayoría no considera que su vida pueda llegar a ser santa. Lo que no llegamos a comprender es la importancia para un cristiano de introducir a Jesucristo en su vida, que nos supone vivir como él vivió.

¿O entrega en mí día a día?

Si tu compañero de clase te pide ayuda, ayúdale; si tu amiga necesita que la escuches, escúchala; si tu madre te aconseja, acepta el consejo; en tu trabajo, lucha por el bien común y por el servicio a los demás; si estudias, haz que tu estudio sea solidario y no busque tu beneficio personal; si ves que alguien sufre, preocúpate por qué… Nada fácil esta tarea, pero esto es santidad y tu vida será un poquito más santa si lo logras.

Hagamos las cosas sencillas, no creo que lo más importante consista en acercar la figura de los ya santos a las personas jóvenes. Debemos transmitir que nuestra misión en la vida consiste en la misión de Cristo, en entregarme “en cuerpo y alma para dar lo mejor de mi” en cualquier aspecto de mi día a día y hacerlo “con alegría y sentido del humor”.