Enrique Lluc
Doctor en Ciencias Económicas

¿Ideología o fe?


La religión puede convertirse en una excusa para justificar lo que alguien cree previamente. A lo largo de la historia ha habido personas que utilizaron las creencias religiosas para lograr lo que ellas querían. La fe se convirtió en una coartada para poder llevar adelante sus planes confesables o inconfesables.



El mundo de los abusos sexuales, de conciencia, de poder o espirituales tiene mucho que ver con esto. Existen personas e instituciones que aprovechan la religión para lograr otros fines que chocan de una manera frontal con las actitudes a las que la fe debería llevarnos.

Esto se está dando de una manera muy acusada en estos momentos. El mundo enmimismado en el que estamos inmersos conlleva que muchas personas vean la religión como algo que les puede ayudar a alcanzar sus propias metas o a reforzar sus propias creencias. Esto se da también en el campo de la ideología y, con frecuencia, de la Doctrina Social de la Iglesia.

Como esta última no es ni de derechas ni de izquierdas, sino que busca cómo organizar la sociedad para que en ella reine el amor de Dios, se pueden encontrar sugerencias o ideas que ajusten con cualquier ideología política. Por este motivo, con frecuencia, lo cristiano o lo católico deja de ser lo principal en muchos cristianos para ser, simplemente, un adjetivo de aquello que creen con más fuerza.

Son cristianos

No son cristianos que militan en un partido, sino que son socialistas, o liberales, o conservadores, o progresistas que, además, son cristianos. Lo católico solamente interesa en la medida que pasa a sustentar aquello en lo que realmente creen. En algunos de mis cursos de DSI me he encontrado personas así, que se ven decepcionadas porque lo que explico no sustenta su ideología y eso lo ven más importante que dejarse tocar por el Cristo en el que creemos.

Bien reflexionado la ideología es más sencilla que la fe, porque está en este mundo, utiliza categorías mundanas, busca el poder, se mueve en los parámetros de la vida, cree que la fuerza es la que puede vencer. Ya sucedió en la sociedad en la que vivió Jesús.

Una mujer joven, durante una oración en Cracovia/JMJ

Una mujer joven, durante una oración en Cracovia/JMJ. Foto: EFE

Los judíos estaban esperando un Mesías fuerte al que adherirse, que pudiese vencer al mal por la fuerza, pero se encontraron con un Jesús débil, que estaba con los más desfavorecidos, que no creó un ejército para instaurar su Reino, que no castigó a quienes actuaban mal sino que los perdonaba… Todo lo contrario de lo que cabía esperar de un Dios todopoderoso.

Creo que debemos reflexionar sobre este tema, porque cuando la fe se deja manipular por las ideologías pierde toda su fuerza. Pasa a ser otra ideología más “de este mundo”. Pierde su esencia. La fe verdadera no es la que ajusta las ideas cristianas a otras ideologías, sino la que se deja transformar por el mensaje del evangelio. La que está dispuesta a renunciar a sus ideas previas por la experiencia del amor de Dios. La que se da cuenta de que el Reinado de Dios “no es de este mundo” y se mueve en unos parámetros diferentes a los del poder y la fuerza.