¿Es posible releer a Tintín, 92 años después?


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Este domingo, 10 de enero, el personaje de cómic Tintín ha cumplido 92 años. Y es que un 10 de enero apareció la primera tira del álbum que sería ‘Tintín en el país de los soviets’. Creado por el dibujante belga Georges Remi, conocido como Hergé, sus álbumes siguen vendiéndose como el primer día, cuando las tiras formaban parte en el suplemento infantil ‘Le Petit Vingtième’ del periódico ‘Le Vingtième Siècle’, dirigido por el sacerdote Norbert Wallez. El objetivo era crear un personajes que encarnase los valores religiosos necesarios para el mundo de entonces y este fue el reportero que lo mismo acudió los países que vivían bajo el comunismo estricto que a las propias colonias belgas.



Un reportero

Aunque lo cierto es que el joven reportero ‘free lance’ –al que se le ve escribiendo un artículo una vez solamente– interviene para resolver injusticias relacionadas con el tráfico de esclavos, organizaciones masónicas, comercio de armas, la situación de las guerrillas en Latinoamérica o en las conspiraciones en países del entorno soviético. También despliega una inquietud por los nuevos conocimientos científicos o por culturas lejanas como los cómics que se desarrollan en Asia. Unas historias que se fueron completando a lo largo de décadas, desde 1929 hasta que Hergé fallece en 1983. Su última historia es la de las revoluciones por la independencia latinoamericana que se cuentan en ‘Tintín y los Pícaros’. El arte moderno y el poder destructivo de las sectas religiosas era el trasfondo del álbum que dejó inacabado Hergé: ‘Tintín y el Arte Alfa’.

Más allá de las acusaciones de racismo, misoginia o anticomunista, lo cierto es que las tiras cómicas infantiles de Hergé han resistido el paso del tiempo y llegando a muchos a lo largo de generaciones. La imagen de Tintín ha estado en cientos de productos y exposiciones, más allá del Museo Hergé de Lovaina la Nueva, junto a la sección francesa de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica. Series, películas, sellos, monedas, vídeojuegos, camisetas o imanes han llevado la imagen de un reportero noble y entregado, que sabe buscar el bien y se preocupa por su perro Milú. Y todo ello haciendo escasas menciones directas al evangelio, quizá solo aludiendo a que el águila es el símbolo del evangelista san Juan.

El mundo de hoy no es el de la guerra fría, el de las tensiones colonialistas africanas o el de la liberación de América Latina… Las tensiones se han transformado, la democracia ha encontrado grietas insospechadas y las personas han sucumbido a fragilidades e instintos. Quizá sea necesario releer –dejando de lado ciertos prejuicios y superioridad– las historia de un reportero que cree que hacer elegir el bien siempre es posible.