Mucho se habla del ‘Nuevo orden mundial’ y para ser sincero, creo que esta forma de referirse a un orden diferente de organización, no es otra cosa más que un verdadero ‘desorden mundial’, donde las libertades y formas de pensar se validan para acercarnos más a un libertinaje aceptado y no a un verdadero orden respecto a las cosas buenas y bellas, para decirlo de otra forma: poner límites. Seré muy específico, las actitudes que algunos jóvenes han adoptado al identificarse con cualquier animal, me parece una falta absoluta de propósito, de valor por la vida y por supuesto, por el valor a su identidad.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Somos hijos de Dios y fuimos creados con dignidad, esto nos hace diferentes de las especies animales y aspirar a ser una de ellas, nos lleva a un retroceso y negación de nuestra esencia como amados del creador. Jugar y divertirnos por un momento, como parte de la etapa infantil no lleva ningún riesgo, lo que personalmente me causa una profunda decepción es que, quienes lo están haciendo son jóvenes que deberían tener sueños y aspiraciones, pero parece que no, que su más grande deseo es convertirse y vivir como un animal irracional.
Esto es parte del nuevo ‘desorden mundial’ donde la libertad no se cuestiona, simplemente se acepta y se debe ‘respetar’. Donde los valores ‘frenan’ y ’detienen’ a eso que llaman ‘progreso’, es decepcionante y triste ver que ya hay ‘manadas’ de estos seres, definida como una nueva especie humana que se identifica con el reino animal y no solo eso, sino que quieren ser como ellos.
Seres humanos para aprender, transformar y aspirar al amor del creador
El amor y respeto a la creación es responsabilidad de todos, ya lo dijo el papa Francisco: Es nuestra casa común, es algo muy loable y una responsabilidad de todos, pero eso es muy diferente, a que pensemos que imitando a un animal ayudamos al planeta, me parece una aberración. Alguien me acaba de decir: —Deja a las nuevas generaciones, ya se darán cuenta—. ¡No! Y no creo que sea la solución, hoy más que nunca debemos hablar de valores, sensatez y todo aquello que nos enaltece como humanidad, porque dejar que los jóvenes se comporten como quieran es precisamente lo que debemos corregir.
Claro, con razonamientos y con sensibilidad, con juicio y siendo transparentes en nuestras ideas: No es divertido que un mayor de edad se identifique con animales domésticos, ni que quiera vivir y ser respetado como tal. Es un principio humano, somos animales racionales y lo que nos diferencia de los demás es nuestra conciencia. “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado y todos los animales de la tierra”. Libro del Génesis 1, 26.
Una vez más el ‘desorden mundial’ confunde, hace que se pierdan los valores esenciales y parezcan que, quienes los viven están atrapados en una etapa de la humanidad que no ha evolucionado. Nada más alejado, ni erróneo.
Lo que el evangelio nos propone es vivir en armonía y paz, teniendo una relación con nuestro creador, aceptando que nos ha dado la hermosa dignidad para amar y realizar actos de bondad. No para reunirnos en ‘manada’, ni para ‘ladrar en el monte’ o para ‘maullar’ todo el día. Somos seres humanos para aprender, transformar y aspirar al amor de un creador que se estremece cuando entendemos ¡Cuánto nos ama!
