Raúl Molina
Profesor, padre de familia y miembro de CEMI

Con los mismos fondos


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Con los mismos fondos con los que se financian guerras financieras y genocidas; con los mismos fondos con los que se sientan las bases de un futuro asentado en el poder y la fuerza; con los mismos fondos con los que las grandes fortunas esperan ampliar sus ingresos; con esos mismos fondos nos deslumbran enviando a Artemisa (bien armada con su arco y sus flechas de plata) a colonizar tierras -o mejor dicho “lunas”- aún no conquistadas.



Y los noticieros abren con los tres espectáculos de Semana Santa: la guerra, el viaje espacial y la procesiones.

Con los tornillos que sobran en las fábricas de armas han decidido mandar a la diosa griega a un lugar sin flores.

Y nos embobamos viendo como nos fotografían desde el espacio como si de un selfi de toda la humanidad se tratara. El poder tiene eso: nos engatusa con sus guerras y nos engatusa con sus proezas.

San Francisco de Asís y la misericordia

Escribió san Francisco de Asís, nada sospechoso de ostentar poder, que “los que han recibido potestad de juzgar a los otros, ejerzan el juicio con misericordia”.

Venimos de días en los que hemos contemplado lo más miserable de los jueces injustos: Pilatos, Herodes, Anás, Caifás, y un pueblo “engatusado” por el poder, que se deja arrastrar por la marabunta irracional.

Hay quienes pueden hacer que las cosas sean de otra manera. En realidad, todos podemos hacer que las cosas sean de otra manera. Pero algunos tienen teléfonos y botones que pueden utilizar para determinar lo que va a suceder con la vida de unas personas y con la vida de otras.

Miles de personas han participado en Madrid en la protesta convocada por la plataforma

La guerra de Irán: mil millones de dólares diarios

Si la guerra de Irán está costando casi mil millones de dólares diarios, y el plácido viaje de Artemisa a la luna cien mil millones, sospecho que el dinero no es un inconveniente para solucionar los problemas mundiales del hambre, la inmigración no deseada, la trata de personas, los déficits sanitarios y educativos, o las esclavitudes encubiertas, problemas con los que, por si alguien no se ha enterado, también convivimos en nuestra sociedad. Tampoco estaría mal reservar un fondo para fiestas, en las que celebrar cosas como el amor por el otro, el sentimiento de comunidad, o la alegría de vivir que todos compartiríamos.

Bien repartido, a lo mejor hay dinero para viajar a la Luna y disfrutar en la Tierra.

La historia no cambia: primero fueron los egipcios, luego los sirios, los babilonios, los romanos… y ahora hay otros poderosos encargados de ejercer sus juicios de manera inmisericorde.

Conviene sacudirse el polvo.