Ellos no nacieron como las generaciones actuales con la tecnología, han tenido que aprender por ‘curiosidad’ y a veces hasta un tanto ‘forzados’, por la tendencia de las pantallas y aplicaciones que si bien es cierto, cada vez son imprescindibles en nuestras vidas.
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Los adultos mayores se enfrentan a una realidad que en ocasiones les cuesta adaptarse y es que, en las zonas alejadas de la ciudad, donde los adelantos llegan con cierto retraso, hasta ahí han llegado las formas de comunicación o las apps que permiten, comprar, pagar o simplemente llevar a cabo una video llamada para estar en contacto con sus familiares.
Las personas mayores que toda su vida han enfrentado la realidad con herramientas sencillas y con muy poca tecnología, hoy tienen que adaptarse. En ocasiones no resulta fácil y las personas que están ‘familiarizadas’ con estos nuevos instrumentos, les resulta poco práctico y con escasa paciencia ser empáticos con ellos.
Falta paciencia y respeto a los mayores
Mi reflexión surge porque una persona en el banco estaba ‘regañando’ a un adulto mayor por no saber utilizar la aplicación del banco. Fue muy incómodo escuchar cómo la empleada levantaba la voz al adulto mayor, mientras las personas que estábamos alrededor hicimos un silencio incómodo.
Aquel hombre se quedó callado, respondiendo con silencio la pregunta que la empleada hacía con impaciencia: —¿¡No la sabe usar!?— “Corona de honor es la cabellera blanca; se encuentra en el camino de la justicia”. Proverbios 16, 31.
Parece que la falta de paciencia, el respeto por las personas mayores y la amabilidad hacia ellas, cada vez se va perdiendo. Quienes presenciamos ese momento, además de incomodarnos, nos dejó una enseñanza que por lo menos de mi parte así fue. Debemos intervenir y explicar que muchas de esas personas de edad avanzada requieren ayuda y guía en temas de internet y cosas por el estilo.
“Como te ves me vi…”
En ese momento mi omisión y la de las demás personas habló de la ignorancia acerca del tema relacionado a las personas mayores y la tecnología. “No reprendas con dureza al anciano; al contrario, exhórtalo como a un padre; a los jóvenes, como a hermanos”. 1 Timoteo 5, 1.
No debemos suponer que el manejo de conocimientos y de esta tecnología es obligatoria para todos, lo hemos llegado a ver tan normal: hacer pagos, transferir dinero, emplear nuestro celular para revisar los estados de cuenta, pagar el estacionamiento y hasta emplearlo para pagar el transporte público, usándola cotidianamente, nos aleja de las personas que no la acostumbran frecuentemente y así también de ellos.
Todos conocemos a alguien de la tercera edad que pide ayuda porque el control remoto de la televisión no funciona como de costumbre, solicitando el apoyo de los nietos o hijos, quienes en unos cuantos segundo, resuelven el problema. En mi país hay un dicho popular que tiene una gran enseñanza para que no olvidemos que un día nos veremos en esa posición: “Como te ves me vi y como me ves te verás”.

