Rixio Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

A causa de la justicia


Dios no es neutral, Jesús, en el Evangelio no es imparcial, ante el mal y el sufrimiento no es legítimo ser imparcial, eso sería ser indiferente y en cierto punto cínico, frente a la víctima.



Tampoco el triste papel de igualar víctima y victimario. El verdugo no es igual a quién inocentemente sufre los embates de la furia del más fuerte, y Jesús en el Evangelio lo deja claro.

El origen de este argumento se encuentra en las Bienaventuranzas, parte del sermón de Jesús en el que se traza un camino de vida cristiana con implicaciones religiosas y sociales.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, es decir, dichosos, felices, beatos aquellos que sufren la persecución a causa de un bien superior, la causa de la justicia, la causa de la virtud, la causa del bien.

En la versión de Mateo no se encuentra la contraparte a esta bienaventuranza, lo cual es un deseo de bien que nace del corazón del maestro. Lucas por su parte si hace alusión a la fama y al prestigio, lanzando la lamentación sobre aquellos que son aplaudidos.

Manos

Pero si ponemos en contraste la bienaventuranza de Mateo, sería ‘Ay de ustedes alabados por sus injusticias’, es decir, aquellos aplaudidos por sus prácticas injustas y oprobiosas. Alabados por hacer el mal, ensalzados por alimentar el odio y la violencia.

Tantos nombres en la historia cabrían en esa lista, muchos de nuestra contemporaneidad, que no ven saciada su sed de violencia, de amenaza, de imponerse a la fuerza, burlándose de las víctimas que oprimen.

La historia de los bienaventurados

La honra y la dignidad ganada por ser perseguido a causa de la justicia es la recompensa de estar del lado del bien, por eso Dios no es neutral, conoce al soberbio y le mira desde lejos, lee el corazón de aquel que maquina el mal.

En Venezuela, en los últimos días han sido excarcelados algunos presos políticos, cada historia es peor que la anterior, cada vida marcada es un testimonio del horror.

Cada nombre debería estar inscrito en un monumento que yo llamaría “Los bienaventurados”, frente a la ignominiosa conducta de sus verdugos.

José Ricardo “Pepe” Breijo Fedorchenko, de 71 años, preso político, con detención domiciliaria murió sin encontrar la libertad. No respetaron los años ni la enfermedad.

María Lourdes Afiuni, detenida expresamente por una decisión presidencial transmitida por la Televisión oficial en vivo y directo. Torturada, violada, inducida a abortar. Requirió cirugía de reconstrucción de vías excretoras por el maltrato sufrido en las violaciones. Una atrocidad.

Bienaventurados, ustedes

Esos y tantos nombres no son noticia, la prensa neutra no le asignó adjetivos de ultra y extrema a sus verdugos, la ideología no se los permitía y la ceguera selectiva se los prohibía.

Sin embargo, esos nombres y tantos, tienen un eco en el corazón del mensaje de Jesús, ese mensaje que molesta, que incomoda, que incluso curas y obispos prefieren dulcificar para no comprometerse, para no exponerse, para no arriesgar las 99 ovejas por una.

Si, ustedes, las víctimas, bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ustedes es el reino de los cielos.


Por Rixio G Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey