El presidente de Argentina, Javier Milei, pronunció el discurso de bienvenida al papa León XIV durante el encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad – Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento.
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El mandatario calificó la visita como “un profundo honor” y dio una cálida bienvenida en nombre de todos los argentinos. Habló de jornadas de “gran alegría y reflexión nacional” para católicos y para quienes profesan otras religiones, y saludó a los visitantes de países vecinos y de más lejos. Sobre la presencia de dirigentes de distintos sectores, dijo: “Me alegra ver a todo el arco político aquí, demostrando que hay motivos y ocasiones que van más allá de nuestras diferencias”.
Recuerdo de Milei a Francisco
El mandatario evocó al papa Francisco como “el argentino más importante de la historia y el primer Papa latinoamericano”, y dijo que su partida dejó “un vacío enorme” tanto en sus fieles como en quienes no pertenecen a la Iglesia. Recordó que tuvo el honor de conocerlo personalmente y aseguró que “Francisco no es solo inmortal en los cielos, sino también en la Tierra”.
Repasó los lazos entre la Iglesia y la historia nacional, y mencionó el sermón del beato Mamerto Esquiú tras la sanción de la Constitución de 1853. Según Milei, Esquiu pidió acompañar el nuevo orden constitucional porque “sin ley no hay patria ni verdadera libertad”. De allí concluyó que la Argentina liberal, republicana y constitucional “no nació contra la Iglesia”. Describió al país como de “orgullo y tradición católica”, donde se practican múltiples creencias en paz.
También se refirió a la espiritualidad: “El centro de toda espiritualidad genuina es la fe”. Sostuvo que la fe permite ver más allá del presente inmediato y reconocerse conectado con “algo más grande”, y que sin ella “el futuro se nos aparece como incierto y amenazante”. Afirmó: “Somos un pueblo de fe, una fe que nos lleva a vencer el mal con el bien”.
Representantes del sector político y la sociedad civil se reunieron en el Palacio Libertad. Foto: Vatican Media
Las Sagradas Escrituras según Milei
El presidente afirmó que las Sagradas Escrituras son “la gran escuela moral de nuestra civilización occidental” y que su enseñanza configura la matriz moral que une incluso a quienes no practican ningún culto. Vinculó la noción de derecho natural con el libro del Éxodo, con san Pablo y con la Escuela de Salamanca, en particular con fray Francisco de Vitoria.
Milei sostuvo que “los derechos a la vida, la libertad y la propiedad conforman la columna vertebral de nuestra Constitución Nacional”, y que la tradición cristiana enseñó que “el poder tiene límites y debe respetar la dignidad y los derechos de cada persona”.
Agregó el presidente que la visita del Papa debe convocar a los argentinos a mirar “hacia lo que nos hace humanos” y a reconocer que “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”.
El bien común, según el Gobierno
Milei señaló que quienes ejercen responsabilidades de Estado “debemos gobernar para todos y obrar conforme al bien común”. Explicó que su gestión aplica una comprensión económica de ese concepto, que denominó “equilibrio general intertemporal”: no concentrarse en lo que necesita un único sector en un momento dado, sino en el beneficio de toda la sociedad en el presente y en el futuro. Eso permite asegurar el ejercicio de la libertad “sin castigar a los argentinos de mañana en pos de favorecer a los argentinos de hoy”.
Para ilustrar esa idea, recurrió a la parábola evangélica de los dos hombres que construyeron su casa, uno sobre la roca y otro sobre la arena. “Esa es la Argentina que queremos construir, un país fundado sobre la roca”, afirmó.
Finalmente, el presidente Milei concluyó agradeciendo al Papa y pidiéndole públicamente que “rece por la Argentina tal y como lo hacemos nosotros”.
