Editorial

Libertad, igualdad y fraternidad papal

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León XIV ha viajado a Francia del 25 al 28 de septiembre. El país cuna del laicismo le ha brindado algo más que una calurosa acogida en París, Lourdes y Metz. Así lo demuestra la respuesta multitudinaria en las celebraciones, teniendo en cuenta el secularismo reinante en un país donde solo un 5% de los católicos participa en la misa dominical. Creyentes y no creyentes han reconocido con su presencia su autoridad ética, tanto en la calle como en los espacios institucionales en los que ha tomado la palabra.



Como sucediera en su viaje a España, Robert Prevost ha defendido la dignidad del ser humano en todas sus etapas y condiciones vitales. Un postulado incómodo para la clase política, teniendo en cuenta que el aborto es un derecho protegido en la Constitución y que la eutanasia fue aprobada por el Parlamento en julio de 2026.

Sin embargo, la racionalidad y mesura de los discursos papales han propiciado que hayan sido acogidos desde el respeto a la diversidad y la pluralidad. Incluso cuando el Papa ha cuestionado algunos de los proyectos de ley en marcha, como una reforma educativa que podría poner contra las cuerdas la autonomía del ideario de los colegios católicos.

Viaje León XIV a Francia

Cientos de miles de personas han recibido al papa León XIV en el centro de París para la misa al aire libre. Foto: EFE

León XIV no se ha presentado como un líder moralista supremo, sino como un pastor plenamente conciliar, que quiere y sabe dialogar con el mundo de hoy y que sabe lo mucho que el cristianismo puede y debe aportar a una sociedad secularizada. A su lado ha encontrado una Iglesia que se sabe minoría. Y, desde ahí, lejos de presentarse como un reducto hostil, ha aprendido a moverse en este contexto y a hacerse creíble desde la coherencia y la humildad.

De puertas para adentro, los mensajes lanzados a la comunidad católica gala también han sido significativos. Esperanzado por el aumento de los bautismos de adultos, ha invitado a la Iglesia francesa a no dejarse llevar por fuegos artificiales, sino a ahondar en la necesidad de forjar verdaderos procesos de formación cristiana tras las conversiones.

Vientos tradicionalistas

El Papa agustino no ha dejado de lado los vientos tradicionalistas en el país que aglutina la mayor comunidad lefebvriana del planeta. De manera sutil, pero determinante, ha realizado una defensa cerrada de la reforma litúrgica del Vaticano II, con una invitación a la unidad y a reconocer la autoridad del sucesor de Pedro.

En cuatro días, el Papa agustino ha revisitado con sus palabras y sus gestos los tres pilares sobre los que se asienta la República a la luz de la fe y de la razón. Es esta perspectiva la que ha generado el reconocimiento público de la laica Francia. Porque la libertad, la igualdad y la fraternidad se instituyeron durante la Revolución, pero su sabor es tan añejo y renovador como lo es el Evangelio.

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