La fase de implementación del Sínodo de los Obispos culminará en una asamblea prevista para el año 2028, marcando una etapa de evaluación de las experiencias recogidas en las comunidades. El cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, aclaró en una entrevista para la alemana Dom Radio, que esta futura cita no supone una prolongación de los trabajos sinodales concluidos en 2024.
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Para el purpurado esta convocatoria “es un nuevo encuentro, un momento de evaluación y de intercambio sobre los dones entre las Iglesias”. Sobre los pasos posteriores a esta asamblea, el cardenal fue tajante al afirmar que “cómo se desarrolle esto en el futuro, es algo que debe decidir el Santo Padre”.
Sinodalidad aplicada
En cuanto a la aplicación práctica de la sinodalidad en las bases de la Iglesia, Grech señaló que no es necesario esperar años para ver resultados, ya que las experiencias sinodales ya existen actualmente. Sin embargo, advirtió que la mera existencia de estructuras como los consejos pastorales o parroquiales no es suficiente para garantizar este proceso. El purpurado enfatizó que “se necesita también este espíritu sinodal, en el que el Pueblo de Dios sienta que es parte de la Iglesia”, con el objetivo final de escuchar lo que el Espíritu Santo quiere comunicar a la comunidad.
Al ser consultado sobre las tensiones existentes, particularmente en relación con el Camino Sinodal alemán y la creación de un Consejo Sinodal, el cardenal se abstuvo de comentar el estado de las peticiones a Roma, derivando la competencia de esa cuestión específica al Dicasterio para los Obispos.
No obstante, ofreció un marco teológico claro sobre cómo deben integrarse las diferentes voces en el catolicismo, asegurando que “nuestra Iglesia es, por naturaleza, sinodal. Eso significa que hay lugar para todos”. A esta declaración integradora de que “nadie debería sentirse excluido”, Grech le añadió inmediatamente un recordatorio estructural fundamental: “Pero la Iglesia, por naturaleza, también es jerárquica”. Explicó que, si bien los bautizados se reúnen para debatir y avanzar juntos, “alguien tiene que tomar esa decisión y asumir la responsabilidad”, una tarea que recae sobre la figura del obispo y del Papa.
Finalmente, en el contexto de su participación en el Congreso de Renovabis en Freising, cuyo tema central fue la polarización y la cohesión social, el cardenal presentó el modelo sinodal como una herramienta de sanación. Grech transmitió un mensaje de esperanza, afirmando que “la sinodalidad también puede ser una respuesta para reducir la polarización”, ya que el acto de escucharse mutuamente de forma sincera permite a la Iglesia encontrar soluciones comunes con la ayuda de la gracia de Dios.
