Rixio Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

Ahora hay que farmear


No, no me refiero al estéril performance de una batalla gestual absurda, sino al origen en el que se generó el término, que del mundo de los videojuegos saltó a plazas entre adolescentes y hoy se viraliza en las redes.



El término farmear es un neologismo que surgió como una acción en los videojuegos para poder alcanzar recursos para sobrevivir, para la subsistencia, pero, más importante aún, para mejorar al personaje del juego.

La palabra proviene del inglés farm, que significa granja, pero que, traspasada a verbo, sería farming, es decir, lo que se hace en las granjas: cosechar y cultivar.

Y es precisamente este el significado al que se refiere el título de la nota de esta semana: el cultivar, el trabajar para cosechar los frutos del esfuerzo.

La palabra cultura, en castellano, proviene del mismo origen, el trabajo artesanal que se hace con las manos; por eso siempre hay que mejorar al personaje en el juego de la vida. El mismo origen de la palabra persona ya evoca un papel ineludible en la historia de cada uno.

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Subirse al trends

Por eso, creo que vale la pena subirse a la ola del trends y apostar por farmear para ser mejores personas, porque los ideales de bien son hoy más que nunca necesarios.

Farmear como persona, pues siempre será necesario entrenarse en las virtudes que pueden mejorar las condiciones de vida: la honestidad, la inteligencia emocional, la empatía y, por qué no, la solidaridad, que debe ser practicada a diario.

Farmear como sociedad: reconociendo que alrededor no todo está bien. Son muchos los que requieren una mano en sus batallas reales por condiciones mínimas. Derechos humanos y democracia siguen siendo tareas pendientes, por nombrar algunas. Batallas que no son virales, por cierto.

Farmear en la vida política, y vaya que esto es necesario, entendiéndose como un servicio al bien común y no desarrollando prácticas para quedarse en el poder y aprovecharse del pueblo.

Al menos en Latinoamérica se exhiben regímenes sin el más mínimo pudor. Hasta camaleones ideológicos se vuelven, con tal de no perder sus prebendas.

El llamado a ser mejores personas

Por eso, sí: farmear, cultivar, empeñarse, echarle ganas, trabajar, apostar por cosas que son realmente valiosas y que hacen que la vida y la existencia cobren sentido.

Aunque hagamos el ridículo, en un mundo de contradicciones, vamos a farmear.


Por Rixio G Portillo R. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey