La lección de la crisis en Ceuta: que “aprendamos a garantizar derechos”

  • Josep Buades llama a “aplicar el ordenamiento jurídico por algo más que la mera reacción” cuando el Estado es condenado
  • El coordinador en el SJM de la Frontera Sur pide “no olvidar que hay personas necesitadas de protección”
  • Otra fuente eclesial interna pone en valor “el respeto, la educación y la disciplina” mostrados por los jóvenes marroquíes

Migración. Ceuta
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En una crisis de magnitud sin precedentes, el jueves 30 de julio, la frontera sur en Ceuta se desbordó ante la inacción de la policía marroquí y se calcula que entraron hasta 75.000 personas. Casi todos marroquíes, pero también hubo inmigrantes subsaharianos.



Aunque la gran mayoría volvieron a cruzar la frontera hacia Marruecos horas después, disuadidos por las fuerzas policiales españolas, la consecuencia más trágica fueron los cerca de 150 muertos ahogados.

Muchos no sabían nadar

Y es que, en pleno caos, muchos trataron de cruzar a nado. Bastantes de ellos, que venían del centro y el sur de Marruecos (sin la experiencia en el intento de cruzar la frontera que sí tienen muchos en el norte), ni siquiera sabían nadar

Y así, agarrados a flotadores, en una zona de fuertes corrientes, fallecieron la mayoría, tanto en la parte española como en la marroquí. Además, se teme que los muertos puedan ser más y sus cuerpos ni siquiera lleguen a encontrarse.

En esas primeras horas, Josep Buades, coordinador en el Servicio Jesuitas a Migrantes (SJM) de la línea sobre la Frontera Sur, señaló a Vida Nueva que estábamos “ante una partida de ajedrez a nivel geopolítico y en la que los peones humanos son sacrificados”.

Todo obedecía a “intereses políticos y económicos”

A su juicio, todo obedecía a “intereses políticos y económicos”. Un fenómeno “relacionado con el fenómeno migratorio”, pero del que este “solo es su epidermis y no el centro de la cuestión”, que la trasciende al ser “eminentemente geopolítica”.

Transcurridos ocho días y ya con una mayor perspectiva, el jesuita, en una nueva conversación con esta revista, incide en que “podemos distinguir mejor varios planos”, como “la vulneración de las fronteras internacionales por un movimiento de población tan considerable” o los evidentes “componentes geopolíticos”.

Todo ello sin olvidar “las hipótesis sobre la génesis y desarrollo de los acontecimientos: quién puede haber movilizado a través de las redes, el posible descontrol de un fenómeno viral [un bulo aseguraba que la frontera estaba abierta], las hipótesis sobre las intenciones políticas en clave interna marroquí…”.

¿Qué hay detrás de las personas que se dejaron movilizar?

Con todo, más allá de los aspectos de mayor magnitud, que “son a los que normalmente prestan atención los medios”, Buades insiste en que “me parece importante ver qué hay detrás de las personas que se dejaron movilizar: pobreza, falta de esperanzas en Marruecos, la facilidad con la que se han dejado manipular, necesidades puntuales de protección…”.

Migración. Ceuta

Miles de jóvenes marroquíes tratan de cruzar la valla fronteriza con Ceuta (España). Foto: EFE

Y es que, más allá de “la respuesta política (conjunta hispano-marroquí) y de los actores políticos varios”, considera “significativo seguir atentos para saber qué pasa con las personas que se avinieron a regresar a Marruecos y con quienes insisten en no hacerlo”.

Así, “la política de restablecer el pleno control de la frontera no debe hacer olvidar que hay personas necesitadas de protección. Hay un componente humanitario y otro jurídico”.

El tratamiento de los menores ha sido “exquisito”

En ese sentido, “el tratamiento de los menores, exquisito, responde a la condena penal de la que era delegada del Gobierno en Ceuta en 2021. Es un dato relevante. Pero, como el asunto de la línea de boyas de contención, es importante que aprendamos a garantizar derechos, a aplicar el ordenamiento jurídico por algo más que la mera reacción”.

Otro factor a tener en cuenta y que nos transmite una fuente eclesial que está viviendo de primera mano la crisis en Ceuta, es que “los medios no han destacado estos días un hecho que muchos consideramos esencial: el gran respeto que los marroquíes que cruzaron la frontera nos mostraron siempre a quienes hemos tratado de acompañarlos”.

Es un hecho que “los chavales tenían frío porque estaban mojados, tenían heridas en varias partes del cuerpo, tenían sed al llevar muchas horas sin beber nada… Y guardaban su turno en la cola con una gran disciplina”.

“La situación podía haber derivado en un caos absoluto”

Esto, lejos de ser una anécdota, “me ha impresionado mucho. En otros sitios, la situación podía haber derivado en un caos absoluto con muchos incidentes, cayendo incluso en el pillaje en los comercios. Por eso quiero resaltar esto que hemos vivido una vez que estaban en Ceuta: hay mucha educación en estos jóvenes”.

De hecho, “si 75.000 jóvenes fuertes hubieran decidido arremeter contra algo o alguien, las consecuencias hubieran sido bestiales… Y se habrían convertido en el arma arrojadiza de ciertos partidos de derecha y ultraderecha”.

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