A pesar de las medidas de la obra, 4 x 3,5 metros, Santiago Ydáñez dice que le basta con subirse a una silla para llegar a lo más alto y poder abarcar ‘Descendimiento’, una obra que ya cuelga en una iglesia de la zona de Playa Granada, en Motril, aunque no exactamente en el lugar para donde fue concebida con esas dimensiones exactas. Lo cuenta él, nacido en Puente de Génave (Jaén).
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La obra es un acrílico sobre lino que representa el Descendimiento de Cristo y que está inspirada en una de sus referencias, Caravaggio (también ha pintado una versión de la ‘Natividad’ y de ‘El Martirio de San Pedro’).
Juan Alfonso Contreras, amigo del pintor y también coleccionista y editor, ha donado esta imponente obra que le pintó su amigo y por la que cobró un precio simbólico, a la iglesia de Santa Josefina Bakhita.
‘Descendimiento’, obra de Santiago Ydáñez, en la parroquia Santa Josefina Bakhita de Motril (Granada). Foto: Parroquia Santa Josefina Bakhita
La obra tiene las medidas del fondo del altar; sin embargo, finalmente ha quedado instalada en uno de los laterales del templo. “Es una pena que un espacio tan diáfano, puro y limpio no acoja finalmente el cuadro, pero el nuevo emplazamiento también es estupendo. Así, en el lateral, no está tan presente”, comenta Ydáñez, uno de los nombres de referencia en el panorama artístico contemporáneo nacional.
Rostros que te clavan los ojos
Le llevó una semana de trabajo poner rostro a Cristo, y a las diferentes figuras que pueblan la tela de lino. Incluso hay un guiño a su amigo, al inmortalizar a su hija como una de las protagonistas. Una semana de rojos, de fondos oscuros, de vestimentas arrugadas, de gestos de esfuerzo, de escorzos. Una semana para que la obra, tan a la manera de Ydáñez (ahí está su pincelada, su manera de hacer, sus fondos que se diluyen, los rostros que te clavan los ojos) y tan a la manera de Caravaggio, estuviera lista.
Lo mismo que el maestro del Barroco los rostros de este y de otros cuadros de Ydáñez parecen sacados de la calle, poseen la fuerza de la gente anónima. Tan es así que las obras en las que retrata escenas de playa con críos que chapotean, si te acercas mucho, parece que acabarás salpicado por el agua del mar. (…)
