Mateo González Alonso, SDB
Redactor de Vida Nueva Digital y de la revista Vida Nueva

¿Cuáles son los retos del nuevo curso escolar para la escuela católica?


Hoy se acaba el mes de agosto. El mes de septiembre siempre trae consigo la habitual mochila de nervios, propósitos y preparativos. Sin embargo, para la red de escuelas católicas en España, el arranque de este próximo curso escolar llega con un peso adicional.



En este sentido conviene hacer un barrido de las claves que Escuelas Católicas, la principal patronal que agrupa a los centros educativos católicos concertados de nuestro país, ha ido dejando en sus posicionamientos públicos de estos últimos tiempos. Así, se puede entender que su mensaje de cara a los próximos meses es tan claro como preocupante: el sector atraviesa un momento sumamente delicado que lo sitúa en un verdadero “riesgo estructural”.

A través de unas declaraciones de los últimos meses de su secretario general, Pedro Huerta, la institución ha puesto sobre la mesa una serie de demandas urgentes dirigidas a las distintas administraciones públicas. Si te interesa el panorama educativo y cómo puede afectar a miles de familias y docentes en este nuevo curso, aquí están los principales desafíos a los que se enfrenta la escuela católica –más allá de su continua construcción de la identidad específica–.

Colegio

Dos profesores en el pasillo de un colegio. Foto: Jesús G. Feria/ Vida Nueva

1. La asfixia de la financiación y el “coste real”

El problema económico sigue siendo el talón de Aquiles histórico de la educación concertada, pero este año la situación ha alcanzado niveles críticos. Escuelas Católicas denuncia un déficit crónico en la financiación de sus centros.

La raíz del problema, según apuntan desde la patronal, es la insuficiente actualización de los módulos económicos de los conciertos y la ausencia clamorosa de un estudio real sobre cuánto cuesta de verdad mantener un puesto escolar, un cálculo que lleva sin actualizarse de manera rigurosa desde el año 2006. Esta inmovilidad financiera está “asfixiando” la viabilidad diaria de los colegios y, para la institución, alimenta la sospecha de que exista una estrategia de fondo para ir debilitando progresivamente la red.

2. El invierno demográfico y la crisis en Educación Infantil

El descenso continuado de la natalidad en España está obligando a todo el sistema a reajustarse, pero las soluciones propuestas no están exentas de polémica.

Uno de los choques más fuertes para este curso gira en torno a la propuesta del Ministerio de Educación de reducir las ratios de alumnos en el primer ciclo de Educación Infantil. Lejos de verlo como una medida de desahogo, Escuelas Católicas ha lanzado una dura advertencia: esta bajada de ratios provocará una “grave crisis en el sector”, advirtiendo incluso de que podría abocar al cierre a numerosos centros infantiles de titularidad privada al hacerlos económicamente insostenibles.

3. La burocracia que devora el tiempo de enseñanza

Cualquier docente sabe que el papeleo ha aumentado drásticamente en los últimos años, pero la situación ha llegado a un punto de saturación. La patronal lamenta que el exceso de carga burocrática está restando un tiempo que debería ser sagrado: el dedicado a la atención directa y personalizada del alumnado.

El diagnóstico es contundente: los colegios están dejando de ser espacios puramente educativos para convertirse en “registros” al servicio de las consejerías y delegaciones de educación. Revertir esta tendencia y devolver a los profesores a su verdadera vocación –enseñar y acompañar– es uno de los propósitos innegociables para este año académico.

4. Garantizar la equidad y la libertad de elección real

Frente a las trabas administrativas, la escuela católica sigue reivindicando una pluralidad educativa que no se quede solo en el papel. El objetivo es que las familias puedan ejercer su derecho a la libre elección de centro sin que su cuenta corriente sea un impedimento.

Para lograr esta equidad real en el próximo curso, la patronal exige a la Administración medidas concretas, destacando la necesidad de reforzar el sistema de becas para que estas cubran también servicios que hoy son esenciales para la conciliación familiar, como el comedor o el transporte escolar.

A pesar de este diagnóstico crítico, el sector no tira la toalla. Escuelas Católicas sigue apelando al diálogo constante y a la unidad de toda su comunidad (titulares, sindicatos, docentes y familias). De hecho, gran parte de este debate sobre el futuro, la identidad y la resiliencia de la red se abordará en profundidad a finales de noviembre de 2026, cuando la institución celebre en Madrid su nuevo Congreso reuniendo a miles de profesionales bajo la premisa de seguir “pensando juntos” y sin buscar “recetas mágicas”.

El curso comienza con interrogantes, pero también con la firme voluntad de una red educativa que se niega a que su voz sea silenciada.

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