Bajo el lema “Con Ceferino y el papa León, artesanos de humanización y paz”, la localidad rionegrina de Chimpay dio inicio a las festividades de la 56° peregrinación de fe en el marco del 140° aniversario del nacimiento del beato Ceferino Namuncurá.
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La histórica celebración, considerada la manifestación de fe más convocante de la Patagonia, comenzó con una jornada inaugural en el Parque Ceferiniano que incluyó una masiva celebración eucarística, presidida por el obispo de Viedma, Esteban Laxague SDB. Estuvo acompañado por el párroco local, P. Antonio Sánchez Lara SDB, el vicepostulador de la causa de canonización, P. Pedro Narambuena SDB, y delegaciones de diversas provincias del país y comunidades educativas de la región.
Un llamado a la transformación y a la alegría
Durante la Eucaristía, Laxague trazó un profundo paralelismo entre el relato bíblico de Moisés ante la zarza ardiente y la vivencia espiritual de los fieles que, año tras año, se movilizan en la Patagonia.
En su mensaje, el obispo invitó formalmente a la comunidad a reflexionar sobre el verdadero sentido de trasladarse desde sus lugares de origen, explicando que peregrinar a Chimpay implica salir conscientemente del camino de todos los días y dejar de lado la zona de confort individual para abrirse a un encuentro profundo con Dios capaz de transformar el corazón humano.
En su mensaje, especialmente cargado de esperanza y compromiso a la juventud de la región, se enfocó en los más de 400 miembros de la comunidad educativo-pastoral del Instituto Salesiano Sagrado Corazón de Jesús, de Luis Beltrán. En sus palabras, sostuvo que a los alumnos de quinto año de secundaria como ‘los Moisés del futuro’, al tiempo que impartió una bendición especial para los niños de nivel primario que se encuentran actualmente en pleno proceso de preparación litúrgica para recibir su primera comunión.
Asimismo, Laxague reflexionó sobre la urgencia social de erradicar de forma definitiva la tristeza de los entornos cotidianos e instó firmemente a todos los presentes a convertirse en constructores activos de un mundo mejor: “Hay mucha tristeza que hay que ir sacando; hay que traer alegría para que el mundo sea más lindo. Jesús nos dice que nos necesita a cada uno de nosotros para ser sembradores de alegría en nuestros hogares y comunidades’, concluyó.
Asimismo, puso en un alto valor la histórica trayectoria de acompañamiento educativo y espiritual que la obra salesiana brinda en el Valle Medio del Río Negro desde 1901.
Actividades durante el fin de semana
Durante el fin de semana, muchos peregrinos, en bicicleta, a caballo, en caravana de autos y a pie, se acercaron a la ermita que contiene la imagen tallada en madera del beato mapuche, revestida con los ponchos que la gente deja como ofrenda.
Hubo dos momentos de micrófono compartido en el Polideportivo Municipal. El primero, animado por el P. Abel Iglesias, se tituló “Apasionados por la conciencia y la dignidad humana frente al desafío de la inteligencia artificial”. Luego, coordinado por el Hogar de Cristo de Viedma, con la participación de distintas personas atravesadas por los consumos problemáticos, bajo el nombre “Desafiados por las adicciones”.
El domingo 30 de agosto, al amanecer, se llevó adelante la rogativa mapuche en el cerro de la Cruz del Quinto Centenario, sobre la Ruta Nacional 22.
Luego, se dio paso a la bendición del fuego, al pie del cerro. A las 9 de la mañana, la multitud comenzó a peregrinar hacia el Parque Ceferiniano, al que arribaron después de recorrer un poco más de 4 kilómetros. A las 11, comenzó la misa al lado de la ermita.
Sentir la presencia
La misa de clausura estuvo presidida, nuevamente por el obispo de Viedma, Esteban Laxague. En la homilía señaló las necesidades más urgentes: el vacío existencia, la angustia de no llegar a fin de mes, la explotación minera, los derechos de los pueblos originarios, la problemática del narcotráfico y la falta de respuestas ante las adicciones.
Finalmente, remarcó la profunda presencia del beato Ceferino, recordando su promesa: “Lo que no pude hacer aquí entre ustedes, lo haré desde la eternidad”. Frente a las inquietudes del presente, el prelado señaló que sienten su presencia, su fuerza y su ayuda que los acerca a un Dios que acompaña.
Instó a los peregrinos a encontrar en el Evangelio la respuesta transformadora al proclamar: “¿A quién iremos, Señor? Solo Tú tienes palabras de vida eterna. Solo Tú eres el Camino, solo Tú eres la Verdad, solo Tú vienes a levantarnos y eres capaz de consolarnos, de fortalecernos”.


