El Monasterio de Santa María de Guadalupe ha abierto este lunes su Puerta Santa para inaugurar oficialmente el Año Santo Guadalupense 2026-2027, que se prolongará hasta el próximo 8 de septiembre de 2027. Y el arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro Chaves, ha querido que la apertura no se quedara únicamente en el gesto litúrgico: ha resumido en tres palabras cómo vivir este tiempo jubilar.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Agradecimiento, humildad y confianza. Son las tres claves que ha propuesto durante la homilía celebrada en la basílica extremeña, siguiendo el hilo de la carta pastoral ‘Tu Madre te busca’, firmada conjuntamente por los obispos de Toledo, Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia.
Una Puerta Santa abierta con el báculo
La ceremonia ha comenzado en la antigua iglesia de la Santísima Trinidad, actual auditorio del monasterio, desde donde obispos, sacerdotes, religiosos y peregrinos han iniciado la procesión hasta la basílica al canto de las letanías.
Ante la Puerta Santa, Cerro ha pronunciado la oración prevista y, posteriormente, la ha empujado con el báculo, dejando formalmente inaugurado el Año Santo. Tras un momento de silencio, la celebración ha continuado con la eucaristía y la lectura del decreto de la Santa Sede que concede este nuevo jubileo.
Junto al arzobispo de Toledo han participado los obispos de las diócesis extremeñas, además de varios prelados eméritos y más de una veintena de sacerdotes, entre ellos miembros de la comunidad franciscana que atiende pastoralmente el monasterio.
Primera clave: agradecimiento
La primera palabra elegida por Cerro ha sido el “agradecimiento”. El arzobispo ha invitado a reconocer como un don la posibilidad de celebrar un nuevo Año Santo Guadalupense y ha pedido que no sea vivido únicamente como un acontecimiento regional, sino como una convocatoria abierta al conjunto de las diócesis españolas.
“Por eso agradecemos a la Virgen de Guadalupe”, ha señalado, antes de recordar que durante los próximos meses el monasterio acogerá celebraciones específicamente dirigidas a niños, jóvenes, matrimonios y familias, todos ellos convocados “en torno a la Virgen Morenita”.
Segunda clave: humildad
La segunda palabra ha sido “humildad”, que Cerro ha presentado como condición necesaria para el encuentro con Dios y también para la convivencia entre las personas. “Necesitamos en este año jubilar la profunda humildad del corazón, la humildad que mueve nuestra vida a encontrarnos con el Señor”, ha afirmado.
Para el primado, esa disposición interior tiene además consecuencias muy concretas: “La persona que es capaz de dialogar es porque tiene en el corazón esa profunda humildad de saber escuchar y mirar a los ojos a los demás”.
Tercera clave: confianza
La última propuesta del arzobispo ha sido la “confianza”. Cerro ha pedido a los peregrinos aprender a “confiar sin límites”, convencidos de que esa confianza “hace crecer las alas del amor y de la libertad”, y ha recordado que, para los cristianos, “la victoria está en Jesús vivo y resucitado”.
Por ello, ha terminado invitando a todos los participantes a convertirse en “peregrinos de la fe” y a caminar hacia “el amor de los amores, que es Jesucristo”.
Un jubileo con vocación nacional
El Año Santo Guadalupense se celebra cada vez que el 6 de septiembre, festividad litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe, coincide en domingo, según lo establecido por san Pío X.
Durante su homilía, Cerro también ha recordado el último jubileo vivido en Guadalupe, entre 2020 y 2022, prolongado excepcionalmente a causa de la pandemia y que reunió a alrededor de 300.000 peregrinos.
El arzobispo lo ha definido como “el segundo jubileo más importante de España, después del de Santiago de Compostela”, y ha asegurado que este nuevo Año Santo constituye un “momento histórico singular”, una impresión que, según ha explicado, compartió personalmente con León XIV durante la audiencia que mantuvo con el Papa el pasado 24 de agosto.
