Rafael Salomón
Comunicador católico

En la celebración mundialista también hay lugar para Dios


En pleno Mundial de futbol, Dios sigue siendo muy importante y además se ha convertido en tendencia; hemos sido testigos de la forma en la que algunos jugadores de talla internacional en sus entrevistas, en el campo de juego y hasta en la celebración de un gol, su mente y corazón recuerdan la grandeza de Dios.



Es emocionante la forma en la que celebran, hablan y agradecen la oportunidad de vivir un evento deportivo tan importante como lo es el Mundial de fútbol. Esto nos lleva a darnos cuenta de la importancia de reconocer que el amor de Dios hace posible todo y, ver a figuras deportivas, reconociendo con humildad que el Creador está presente en cada acción y momento, es un recordatorio de que debemos ser agradecidos con su generosidad, amor y compañía.

 “Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno“. Salmo 107.

“Él es bueno, majestuoso y generoso”

Uno de los eventos que une a gran parte de la humanidad nos invita a pensar en el agradecimiento, a demostrar la fe sin restricciones y sobre todo, a darnos cuenta que, en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el deportivo, también son una gran oportunidad para evangelizar. “Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5, 18.

Memo Ochoa

Guillermo Ochoa. Foto: Selección Nacional de México

Hay que precisar algo, el agradecimiento es algo que nosotros necesitamos hacer, nos recuerda que Él es bueno, majestuoso y generoso. Entendemos con estas acciones lo valioso que es ser agradecido y nos ubica en el lugar que nos corresponde: amados por Dios. Nos ha dado tanto que en ocasiones se nos olvida todo lo que se nos ha otorgado sin pedirlo, a eso le llamamos: gracia.

 “Den gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5, 20.

La gratitud transforma

La gratitud transforma nuestra manera de mirar la vida y de entenderla ¿cuántas veces hemos olvidado agradecer a Dios por algo? El Evangelio nos recuerda la importancia de un corazón agradecido. Cuando Jesucristo sanó a diez leprosos, solo uno regresó para darle gracias.

El Señor preguntó: “¿No quedaron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve?”. Lc 17,17. Quizá hoy sea un buen momento para detenernos y hacer memoria: recordar las veces que Dios nos sostuvo cuando pensábamos que no podríamos seguir, las puertas que abrió, las personas que puso en nuestro camino, las dificultades de las que nos sacó y también aquellas pruebas en las que permaneció junto a nosotros.

Seguramente algunos jugadores piensan en todo esto mientras agradecen de manera pública, así que en plena celebración mundialista también hay lugar para Dios.