León XIV pronunció hasta 22 alocuciones programadas durante su viaje apostólico a España, en las que parece haber establecido una hoja de ruta sobre el modelo de Iglesia con el que sueña, confrontándose en el espejo del Evangelio, atento a los signos de los tiempos que marca el Concilio Vaticano II y siguiendo la estela marcada por Francisco. En algunos casos, Robert Prevost ha verbalizado encargos más que concretos para la Iglesia española.
- A FONDO: Los 20 encargos de León XIV a la Iglesia española tras su viaje
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El día después de esta peregrinación papal se convertirá en un ‘kairós,’ un tiempo oportuno, siempre y cuando la experiencia vivida en el Tabor de esa semana de gracia sepa aterrizarse en la bajada a lo cotidiano con una conversión personal, pastoral y de estructuras que ha quedado meridianamente definidas. Por ejemplo, ante el fenómeno migratorio, eje transversal de la visita, reforzó el compromiso eclesial con la defensa de la dignidad de quienes vienen de fuera con todas las herramientas que tienen a su alcance.
Desde el muelle de Arguineguín, reclamó más recursos eclesiales: “La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios”, denunció, lo que invita a preguntarse si todavía hoy las delegaciones diocesanas de migraciones cuentan con todos los recursos necesarios, si funcionan los planes de integración en los centros educativos católicos y si en las parroquias la persona migrada es solo un asistido o realmente es protagonista de la comunidad.
Estampa del papa León XIV en bolsillo de la camisa de un peregrino durante su visita a España. Foto: EFE
Este es solo uno de los veinte focos que ‘Vida Nuev’ ha identificado como interpelaciones lanzadas por León XIV en su periplo español y que abarcan cuestiones tan explícitas como el funcionamiento sinodal de los consejos parroquiales y diocesanos, la definitiva reforma de los seminarios, más medios para la lucha contra los abusos y los feminicidios, la formación de una conciencia crítica de los jóvenes o la no espiritualización de los problemas de salud mental. Eso, sin olvidar el papel determinante que el Papa quiere que la Iglesia juegue al servicio del bien común, la justicia social, la reconciliación y la paz.
Frutos de la visita
El ‘nosotros’ que ha utilizado Robert Prevost para implicarse y para comprometer a toda la comunidad cristiana corre el riesgo de diluirse en un plural mayestático, adormeciendo la buena voluntad con la que se han acogido cada una de estas iniciativas.
En estas semanas en las que unos y otros se preguntan por los frutos de la peregrinación papal, cabe recordar que estos solo llegarán en la medida en que ese ‘nosotros’ se ponga ya manos a la obra desde un discernimiento personal y comunitario, con la valentía profética de saber –ahora más que nunca– que para el vino nuevo que entrega León XIV toca dejar atrás no pocos odres viejos.
