El Papa a los niños: “Dios no quiere mirar el móvil, quiere mirar nuestros corazones”

León XIV ha participado en el centro de verano del Vaticano ‘Estate Ragazzi’ y ha advertido del riesgo de dependencia digital: “No somos ordenadores ni máquinas, somos seres humanos”

León XIV niños verano en el Vaticano
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León XIV ha advertido a los niños y adolescentes del campamento de verano Estate Ragazzi in Vaticano del riesgo de vivir “capturados por lo digital” y les ha animado a cuidar la amistad, la conversación, el juego y la oración frente a la dependencia de las pantallas. “Dios no quiere mirar el móvil: Dios quiere mirar nuestros corazones, nuestra vida”, les ha dicho durante un encuentro en el Aula Pablo VI.



El Papa ha mantenido un diálogo espontáneo con los participantes en esta iniciativa veraniega del Vaticano, que este año tiene como tema ‘La vuelta al mundo en 80 días’. Así, los niños han podido preguntar a León XIV por el uso de la tecnología, por sus viajes y por la manera de no perder de vista “los amigos verdaderos” cuando las pantallas ocupan demasiado espacio en la vida cotidiana.

“¿Cómo podemos ser campeones de tecnología usándola para hacer cosas bellas y sin olvidar a los amigos que tenemos alrededor?”, le ha preguntado Federico, uno de los participantes.

“La tecnología puede ser muy buena y nos sirve para muchas cosas”, ha reconocido el Papa. Sin embargo, ha matizado que, cuando las personas están juntas, “no es necesario tener en la mano en todo momento el móvil, el telefonino o la tableta”. “Somos felices cuando alguna vez no estamos atados a la tableta o al móvil”, ha señalado.

“No somos tecno-robots”

El Papa ha insistido en que el reto no está en rechazar la tecnología, sino en no permitir que sustituya el contacto humano. “Es muy importante formar amistades, encontrarnos juntos, jugar juntos, quizá también estudiar juntos como personas, no como ordenadores o como máquinas, como tecno-robots”, ha explicado. “No somos tecno-robots. Somos seres humanos, personas, y es muy importante el contacto con los demás”, ha subrayado.

León XIV ha llevado también esta reflexión al ámbito familiar, subrayando que no basta con que una familia esté físicamente reunida si cada uno permanece encerrado en su propia pantalla. “No es suficiente que estemos todos allí y cada uno mirando su móvil”, ha advertido. Por eso, ha animado a “aprender a dialogar, a conversar, a estar bien con los demás, a jugar juntos y también a rezar juntos”.

Incluso ha reconocido que el móvil puede contener una Biblia o una oración, pero ha recordado que la relación con Dios no se reduce a un dispositivo. “Dios no quiere mirar el móvil: Dios quiere mirar nuestros corazones, nuestra vida”, ha dicho.

Poner límites a las pantallas

En su respuesta, León XIV se ha dirigido también a los más mayores, a quienes ha pedido estar atentos al “mecanismo” de dependencia que muchas aplicaciones incorporan deliberadamente. “De propósito, ponen en los programas y en las aplicaciones que hay en el móvil una especie de dependencia”, ha señalado. “Buscan hacernos dependientes de esta tecnología”.

“Ayudaría mucho poner límites y decir: ‘Después de cierta hora no miro más el móvil’”, ha indicado el Papa. “No estamos todos atados a un cable, ¿verdad? Somos seres humanos”.

Estate Ragazzi in Vaticano

León XIV con los niños de ‘Estate Ragazzi in Vaticano’. Foto: Vatican Media

Cuando el GPS se equivoca

La segunda pregunta ha llegado de Michela, que ha recordado el tema de este año del campamento y ha pedido al Papa que compartiera “un secreto” sobre sus viajes.

León XIV ha respondido con una anécdota conectada precisamente con la tecnología, y ha contado que, cuando era niño, todos aprendían a leer mapas de carretera. Hoy, en cambio, “todos ponemos el GPS en el coche o en el móvil y vamos”. Pero el Papa ha reconocido que, en varias ocasiones, esa confianza le ha jugado una mala pasada. “Más de una vez en mi vida —en Italia, en otros países de Europa, en Perú y una vez también en Estados Unidos— puse el GPS y me llevó por un camino equivocado”, ha relatado.

“Es importante no ser demasiado dependientes de la tecnología”. Lo mejor, ha explicado, es “aprender nosotros mismos a pensar” y conservar “la capacidad crítica de saber adónde vamos en la vida, en los viajes, en lo que sea”.

“No necesito el móvil si el cerebro funciona”, ha dicho el Papa. “Sí, me puede ayudar, me puede dar información, pero también es importante prepararse bien para viajar”. “Dios nos ha dado una capacidad maravillosa con nuestra cabeza, con nuestro cerebro”, ha afirmado. Por eso, ha animado a estudiar, pensar, prepararse y usar bien las capacidades recibidas.