“La visita de León XIV nos ha desbordado”. Con estas palabras comenzó esta mañana su intervención el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, en su primera valoración oficial tras el viaje del Papa a España. El arzobispo de Valladolid se expresó en estos términos durante una rueda de prensa hoy en la sede del Episcopado.
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“El viaje ha tenido un corazón: la evangelización de la Iglesia en acto”, apuntó Argüello. Con este punto de partida, destacó que “la palabra, la celebración y la caridad de la Iglesia han sido ensalzada con armonía en los diversos lugares donde ha acontecido la visita”.
Agradecimiento y disculpas
Con el agradecimiento al pueblo español, “especialmente al católico”, así como a la Administraciones y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, también abanderó una “petición de disculpas por las molestias de circulación que este viaje lleva consigo”.
Desde ahí, puso en valor “la capacidad del Santo Padre de ofrecer un giro para dar una esperanza y hacer verdad la antífona que nos ha acompañado: Alza la mirada”. “¿Quién no ha llorado en algún momento del viaje”, expresó.
En esta misma línea, comentó que el Pontífice ha invitado a la sociedad a “mirar a la cruz, una cruz iluminada para asomarnos a los crucificados de la historia, a los crucificados de hoy”.
Sereno y respetuoso
Sobre los principales actos, destacó la procesión del Corpus Christi y la imponente celebración de la basílica de la Sagrada Familia, pero también las celebraciones religiosas frente al mar: “La belleza siempre hace posible el acceso a la verdad y al bien”. Al aborda “una llamada de atención serena y respetuosa” que fue capaz de integrar “la complejidad” desde el actual escenario de polarización. “Se expresó en clave católica, pero no en clave de católica, apostólica y romana, sino en el sentido de universalidad, que aborda la propuesta completa”, apuntó el presidente de los obispos.
De la misma manera, elogió el papel del Obispo de Roma para acoger “los testimonios de la calle, lo mismo de los jóvenes que personas de la prisión, migrantes…”.
Acompañar el asombro
“En las vísperas de la visita, teníamos bastante agobio, por terminar los escenarios, por repartir las acreditaciones… Ahora el agobio es otro: El Papa nos ha dicho que nos toca acompañar el asombro”, expuso sobre los retos que se plantean para la Iglesia.
“Estamos llamados a vivir un sistema de vasos comunicantes: la palabra, la celebración y la acción a través de la praxis de la Doctrina Social”, enfatizó el arzobispo de Valladolid. “Son las confesiones de San Agustín con las que ha querido bajar al corazón humano y con la Ciudad de Dios con la que ha querido coloquiar en la ciudad de los hombres”, reflexionó en voz alta.
“Hace unos meses escribimos que la emoción no podía quedarse en emotivismo: ¿Cómo convertir la emoción en virtud y que la emoción y la razón se encuentren?”, se preguntó Argüello. “Ahí está el desafío del acompañamiento. Lo vivido nadie nos los va a quitar, pero la acción de gracias ha de ser una acción que acompañe lo que el Papa nos ha dicho”, sentenció.
Caldo de cultivo
De la misma manera, el arzobispo señaló que “ha sido una suerte que los meses previos a la vista a España hayan sido en los que León XIV ha ido emergiendo como una autoridad mundial, una referencia ética global”. “Eso ha generado un caldo de cultivo para lograr que este Papa al que le brota hablar castellano, haya podido expresarse y expresar todo el aliento que hace de la dignidad humana y de la paz en el mundo salto y seña”, continuó.
En relación a la lacra de los abusos en el seno de la Iglesia, Argüello admitió que “nos sentimos espoleados a seguir adelante en el trabajo que venimos realizando”. Sobre la reunión, destacó que se elaborara mano a mano entre la Conferencia Episcopal, Repara y el Defensor del Pueblo. “No ha habido ningún veto y la realidad es que la mayoría de las víctimas no están asociadas”, comentó sobre los colectivos que se quejaron de no estar presentes en el encuentro.
Preguntado por ‘Vida Nueva’ sobre el carácter extrovertido que ha mostrado León XIV frente a su timidez en su primer año de pontificado, Argüello expresó que “el viaje de España ha supuesto una novedad en su manera de expresarse, de decir las cosas, de gritar. En algunos momentos me ha recordado a Juan Pablo II, tanto en la vigilia de los jóvenes de Madrid, como en Canarias dirigiéndose a los mafiosos con su ‘Deténgase. Conviértanse'”. “Los acompañantes del Papa también han reconocido este cambio en el Papa. El ambiente generado en Madrid al Papa le ha estimulado”, reconoció el arzobispo.
Colaboración sublime
Para el coordinador general de la visita, Yago de la Cierva, la colaboración del Gobierno ha sido “sublime”, aterrizando en el equipo del ministro Félix Bolaños, citando explícitamente a Alberto Herrera y Paloma Fernández. De la misma manera, aplaudió la coordinación de los Ministerios del Interior, Exteriores, Defensa… A la par, subrayó que ha sido “un placer” trabajar con los Gobiernos autonómicos y locales.
De la Cierva remarcó la generosidad del Rey, que “puso el broche final al ofrecer al único jefe de Estado que no tiene avión”. “Las palabras del Papa han sido muy amables, pero muy exigentes, que interpelan a la sociedad civil y a la propia Iglesia, por lo que merecen estudio, reflexión y diálogo social”, apuntó el coordinador.
Sorprendido y conmovido
Fernando Giménez Barriocanal, como responsable económico de la visita, se mostró “sorprendido y conmovido” por la visita. “Todos hemos experimentado algo nuevo. Todos esperábamos que el Papa hablara a los políticos y que hablara de inmigración, pero nos ha levantado la mirada a Cristo para encontrarnos con los sintecho, los pobres, los presos, con las víctimas de abusos, de trata, de adicciones, de soledad, de la depresión, del rencor…”, compartió Giménez Barriocanal.
“Aunque todavía no se han cerrado las cuentas, prácticamente se llegarán a 26 millones de euros”, comentó. Sobre el impacto, prefirió no adelantarse, más allá de los 150 millones de euros de estimación inicial y de los 120 millones que ya ha anunciado la Comunidad de Madrid. “Por supuesto, estará por encima de los 150 millones”, comentó el especialista en finanzas del Episcopado.
“Me toca pedir perdón por las cosas que hemos hecho mal, en materia de comunicación sobre los benefactores, donde no estuvimos bien atinados”, comentó sobre el dosier que planteaba que aquellos donantes que aportar medio millones de euros tenían garantizado un saludo personal con León XIV. De la misma manera, admitió que las mesas de contratación “que comenzaron bien, tuvimos que resolver sobre la marcha para llegar”.
“Creo que le hemos metido un tute al Papa excesivo y espero que el Señor nos perdone”, añadió Giménez Barriocanal.
