León XIV ha reivindicado el diálogo entre judíos y cristianos frente al antisemitismo, la discriminación y la intolerancia, y ha destacado el servicio a los pobres como uno de los grandes espacios de encuentro entre ambas tradiciones. Así lo ha expresado durante la audiencia concedida este lunes en el Vaticano a una delegación de la Federación Judía Unida de Nueva York, cuya labor humanitaria ha presentado como una expresión concreta de “la dignidad humana y la fraternidad”.
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El Pontífice ha agradecido el trabajo desarrollado por esta organización, que presta ayuda humanitaria y servicios sociales a personas en situación de pobreza, refugiados, mayores y personas con discapacidad en Nueva York, Israel y más de 70 países. “Estos esfuerzos reflejan un claro reconocimiento de la dignidad humana y la fraternidad”, ha afirmado León XIV, señalando que esta labor está “en consonancia con el compromiso de la Iglesia con el desarrollo humano integral y el llamado a amar al prójimo”.
“Yo soy José, vuestro hermano”
El Papa ha recordado que la relación entre la Federación Judía Unida de Nueva York y la Santa Sede cuenta con un importante precedente histórico. Hace 66 años, una delegación de la organización fue recibida por Juan XXIII, quien pronunció una frase que se ha convertido en uno de los grandes símbolos del acercamiento entre la Iglesia católica y el judaísmo: “Yo soy José, vuestro hermano”.
Aquel encuentro contribuyó a impulsar un nuevo marco de relación que desembocaría más tarde en ‘Nostra aetate’, la declaración del Concilio Vaticano II sobre el vínculo de la Iglesia con las religiones no cristianas. León XIV ha recordado que este documento, cuyo 60º aniversario se celebró el pasado año, “abrió un nuevo horizonte de encuentro, respeto y hospitalidad espiritual”. Además, el Papa ha subrayado que ‘Nostra aetate’ afirmó una verdad esencial: “Pertenecemos a una sola familia humana”.
Contra toda forma de antisemitismo
El Papa ha destacado que aquella declaración conciliar sembró “una semilla de esperanza” que ha crecido “hasta convertirse en un árbol majestuoso”, capaz de ofrecer “refugio” y dar “ricos frutos de comprensión mutua, amistad, cooperación y paz”.
Uno de los aspectos centrales de ese legado ha sido el rechazo firme del antisemitismo. León XIV ha recordado que ‘Nostra aetate’ “adoptó una postura firme contra el antisemitismo” y rechazó “toda forma de discriminación o persecución por motivos de raza, color, condición social o religión”.
“En un mundo aún herido por la división y el conflicto, nos invitó a superar los malentendidos del pasado y a colaborar por el bien común”, ha señalado. De este modo, el Pontífice ha situado el diálogo judeocristiano no solo en el terreno teológico, sino también en la responsabilidad compartida ante las heridas del presente.
Los pobres como lugar de encuentro
“El amor es, ante todo, una manera de pensar la vida, una manera de vivirla”, ha recordado el Papa, citando su exhortación apostólica Dilexi te. Asimismo, ha afirmado que “el servicio a los pobres, los marginados y los indefensos es una forma de encuentro con lo sagrado” y que, a través de ellos, “la voz divina continúa hablándonos”.
Por otro lado, León XIV ha agradecido a la organización su compromiso con los pobres, su lucha contra el odio y la intolerancia y su trabajo por un mundo mejor. “Os agradezco vuestra dedicación a ayudar a los pobres y necesitados, a combatir el odio y la intolerancia, y a trabajar por un mundo mejor para todos”, ha expresado. “Que vuestra misión fortalezca el diálogo, profundice el entendimiento mutuo y contribuya a la paz que tanto necesita nuestro mundo”, ha concluido.
