Tribuna

‘Magnifica humanitas’: caminantes de la esperanza

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Después de reflexionar sobre la encíclica ‘Magnifica humanitas’ de nuestro papa León XIV, me quedé pensando qué podré hacer, dadas todas mis debilidades y limitaciones, para ayudar a promover la “artesanía de la paz”. Lo que he pensado hasta ahora es que puedo hablar. Eso es como decir, estoy tratando de sembrar un granito de mostaza. La idea es “hablar” para invitar a una conversación con aquellos que quieran hablar conmigo y entre ellos sobre crear un esfuerzo conjunto que podría llamarse ‘Caminantes de la esperanza’. Y, obviamente hacerlo a la luz de la encíclica ‘Magnifica humanitas’.



Me inspira sobremanera que todo el documento de nuestro León XIV está abrazado a un “camino de esperanza”. No estoy buscando la manera de fundar una organización nueva y mucho menos dirigirla. Lo que quiero es promover una “conversación”.

Lo primero que quiero establecer con alguna claridad es a lo que me refiero con “caminantes”. Nací y me crie en el municipio de Barranquitas, un pueblo en lo alto de las montañas de Puerto Rico. Si algo aprendí a hacer desde niño fue a caminar. Para cualquier cosa que hubiera que hacer, había que caminar, y mucho. A veces era caminar por las orillas de las carreteras, pero la mayoría de las ocasiones, se trataba de apechar las lomas por caminos o atravesando fincas o terrenos baldíos. Lo mismo había que caminar bajo el sol, que bajo los aguaceros. Aprendí a caminar solo, pero lo mejor es cuando lo haces con alguien. A veces caminaba con mi papá o mi mamá, otras era con hermanos, amigos, vecinos, compañeros de escuela o sencillamente con otros muchachos que coincidíamos en la ruta. Por eso,  me acostumbré a lo bueno que resulta la “conversación entre caminantes”. De aquellas conversaciones aprendía muchas cosas. No siempre las conversaciones eran positivas, pero lo mejor era conversar sobre cosas buenas.

Definir la esperanza

En aquellos tiempos, para conversar había que “verse las caras”. Eso todavía me gusta mucho. Pero la revolución tecnológica permite ahora que personas que estamos distantes físicamente –en distintos lugares del país o en distintos países- cada cual con su caminar por diversas rutas, podamos conversar y aprender de cada quien. Por eso se me ha ocurrido un tema de conversación: la esperanza.

No voy a proponer una definición de la esperanza. Quiero dejarlo así de abierto, para que la podamos ver juntos, combinando los puntos de vista de los que quieran conversar sobre el tema. Eso sí, me atrevo a comenzar con un pedido que sale del corazón. No quiero discutir sobre la idea de que la esperanza no es posible. Quiero conversar sobre lo bueno de la esperanza, sobre cosas que podemos hacer para que haya más esperanza en nuestro mundo, sobre cómo podemos sembrar la esperanza para cosechar la Paz en tiempos de avances de las nuevas tecnologías.

León XIV presenta su primera encíclica: 'Magnifica humanitas'

León XIV presenta su primera encíclica: ‘Magnifica humanitas’. Foto: Vatican Media

Sugiero un esquema basado en la “esperanza en ‘Magnifica humanitas’ (la grandeza del potencial humano, su compasión y su evolución) es excelente para estructurar una conversación profunda y motivadora.

Como cantaba Roberto Carlos: “No quiero cantar solito. Yo quiero un coro de pajaritos”. Pienso que muchos nos unamos cantando “y así más fuerte poder cantar”, para que nuestro canto llegue “a quien lo pueda necesitar”.