Los lefebvrianos anuncian los nombres de los cuatro obispos que consagrarán sin permiso del Papa

La Fraternidad San Pío X anuncia que tendrá a sus nuevos obispos para el 1 de julio mientras insiste en que no busca crear una “Iglesia paralela”

Celebración lefebvrianos, en el centro, Davide Pagliarani

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha confirmado oficialmente los nombres de los cuatro sacerdotes que serán consagrados obispos el próximo 1 de julio en Écône, Suiza, desafiando así la línea roja marcada por Roma y reabriendo uno de los conflictos eclesiales más delicados de las últimas décadas.



El anuncio lo realizó el superior general de los lefebvrianos, Davide Pagliarani, durante la Octava de Pentecostés. Los elegidos son el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.

La decisión llega después de semanas de tensión con el Vaticano, que ya había advertido de que estas ordenaciones episcopales se realizarían sin mandato pontificio y podrían constituir un “acto cismático”, recuperando incluso las referencias a la excomunión utilizadas tras las polémicas consagraciones de Marcel Lefebvre en 1988.

Sin embargo, la Fraternidad insiste en que este paso no pretende “reclamar jurisdicción” ni “establecer una autoridad paralela dentro de la Iglesia”. En el comunicado difundido este viernes, Pagliarani asegura que las consagraciones “no constituyen una negación, rechazo o desafío” a la autoridad del Papa sobre la Iglesia universal.

“Un servicio prestado a las almas”

Los lefebvrianos sostienen que el objetivo es garantizar la continuidad de los sacramentos administrados según el rito tradicional, especialmente las ordenaciones y confirmaciones reservadas a los obispos. “El episcopado que recibirán estos sacerdotes se concibe únicamente como un servicio prestado a las almas y a la Iglesia en medio de esta crisis sin precedentes de la fe”, defienden.

Además, la Fraternidad asegura haber enviado previamente los expedientes de los cuatro candidatos al Papa junto a “explicaciones necesarias” para contextualizar una decisión que consideran excepcional.

El pulso entre Roma y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X entraba en su momento más delicado el pasado 13 de mayo, cuando, después de semanas de tensión y de intentos discretos de diálogo, el Vaticano endurecía el tono frente a las consagraciones episcopales anunciadas por los lefebvrianos con un documento en el que dejaba claro que se trataría de “un acto cismático” al realizarse sin mandato pontificio.

Seminaristas lefebvrianos

Un acto cismático

“Las ordenaciones episcopales anunciadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no cuentan con el correspondiente mandato pontificio”, señalaba el comunicado difundido por la Santa Sede, en el que se reafirma “lo ya comunicado” en las últimas semanas tras el fracaso de las conversaciones entre ambas partes.

Pese a la dureza de sus palabras, el Vaticano concluía asegurando que “el Santo Padre continúa rezando para pedir al Espíritu Santo que ilumine a los responsables de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, a fin de que reconsideren la gravísima decisión que han tomado”.

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