Como cada año desde 1983, el catolicismo francés de corte más tradicionalista vive una de sus grandes citas del año con la peregrinación que, en torno a Pentecostés, sale de la iglesia de Saint-Sulpice, en París, y culmina en la catedral de Chartres.
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Organizada por la asociación Notre-Dame de Chrétienté, de carácter independiente y que aglutina a fieles laicos que viven su espiritualidad en torno a la liturgia previa al Concilio Vaticano II, la edición de este año se inició el sábado 23 y ha terminado este lunes 25.
En torno a 20.000 fieles
Eran 14.000 los inscritos, aunque la organización estima que han sido unos 20.000 los peregrinos que han completado los algo más de 100 kilómetros de distancia entre ambos templos. Además de muchísimos jóvenes galos, han acudido otros 700 de una veintena de países.
Al final de cada una de las tres jornadas se celebró, respectivamente, una misa de rito tridentino. Si el año pasado presidió una de ellas Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán) y uno de los grandes referentes de esta corriente eclesial, así como uno de los más acendrados críticos del papa Francisco, este año se ha sumado el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke, que ha celebrado esta tarde la eucaristía de clausura en la catedral de Chartres.
En su alocución a los fieles, el purpurado ha llamado a preservar la “fidelidad” de la fe, a su juicio, alejada de la “confusión” que a veces emerge en la vida de la Iglesia.
Presentes como cada año
Eso sí, no ha parecido que esa mención se dirigiera a los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), que, como cada año, han estado entre las diversas comunidades presentes.
Eso sí, con la salvedad de que esta vez el contexto era muy diferente, estando apenas a cinco semanas de que se consume un nuevo cisma con la Iglesia católica al anunciar que ordenarán el 1 de julio, sin el permiso del Papa, a varios obispos en su seno.
León XIV, a través del prefecto de Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, ha dejado claro que, de consumarse, ese paso conllevará la excomunión automática.
Sí se posicionó en 2017
Aunque esta vez no ha hecho ninguna mención a la cuestión, en 2017, siendo patrón de la Orden de Malta y en su condición de ex presidente del Tribunal de la Signatura Apostólica, Burke sí se pronunció sobre la FSSPX al impartir una conferencia en Medford, en el estado estadounidense de Oregon.
Ahí sí incidió en que los lefebvrianos, desde el momento en el que “Marcel Lefebvre ordenó a cuatro obispos sin el permiso del Pontífice”, en 1988, estaban “en estado de cisma”. Hasta el punto de que “no es legítimo asistir a misa ni recibir los sacramentos en una iglesia que se encuentre bajo su jurisdicción”.
Hay que destacar que eso lo manifestó varios años después de que, en 2009, el papa Benedicto XVI levantara las sanciones contra la comunidad y estableciera una comisión para tratar de llegar a un acuerdo con los lefebvristas.
Gestos de Benedicto XVI y Francisco
Finalmente, no hubo una solución, pero sí se mantuvo lo dispuesto por Joseph Ratzinger e incluso Francisco tuvo otros gestos con ellos, como conceder que las confesiones de sus sacerdotes eran válidas.
Ahora, a punto de que se retroceda cuatro décadas y de que se consume un nuevo cisma con León XIV, con Davide Pagliarani, superior de la FSSPX, insistiendo estos días en que van adelante con las ordenaciones episcopales, Burke (que ya estuvo en la peregrinación de Chartres, precisamente, en 2017) ha presidido una eucaristía frente a numerosos lefebvrianos y no se ha pronunciado sobre la cuestión.
Si no hay ningún cambio de guion, puede ser la última misa en que se dé una situación así.
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Fotos: Foto: Notre-Dame de Chrétienté.
