La Conferencia Española de Religiosos (CONFER) ha abierto hoy su 32ª Asamblea General en el Hotel Alba (Madrid), que se desarrollará hasta el jueves 28 de mayo con el lema ‘Todos, todos, todos’. Kairós sinodal’, que “retoma el mensaje sinodal del papa Francisco y su legado, cuando quiso enfatizar la construcción de una Iglesia acogedora, inclusiva y sin exclusiones”.
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La Presidencia de la CONFER, formada por Jesús Díaz Sariego, OP (presidente) y Cinta Bayo, ACD (videpresidenta) ha dado la bienvenida con un discurso coral en el que también han agradecido a León XIV por su encíclica ‘Magnifica humanitas’ y por su visita a España del 6 al 12 de junio.
En referencia al lema, Sariego ha afirmado que “sabemos que el Kairós es el momento oportuno, adecuado, perfecto. A diferencia del tiempo cronológico, que se mide en horas y segundos, el Kairós representa más bien lo cualitativo, la cualidad del tiempo. Estamos viviendo un tiempo eclesial lleno de oportunidades”.
“La escasez no es sin más sinónimo de abandono o desintegración. La escasez saca a flote la levadura que quiere fermentar. Es, más bien, el grano de trigo que quiere crecer y dar fruto”, ha remarcado el dominico.
En el mismo sentido, el presidente de la CONFER ha continuado: “Decir ‘todos’ no es solo una afirmación bonita, es una llamada que nos compromete. Nos invita a mirar nuestras propias fronteras y a preguntarnos a quién nos sigue costando incluir”.
“Tal vez también necesitamos hacernos una pregunta más profunda: ¿a quién hemos ido dejando fuera sin darnos cuenta en este camino? ¿Qué voces no están en nuestras mesas… y qué podrían aportar si las escucháramos?”, se ha preguntado Díaz Sariego.
Y luego ha continuado: “Este ‘todos’ no se construye en abstracto, sino en lo concreto de nuestras relaciones, en cómo escuchamos, en cómo participamos, en cómo dejamos espacio a otros. Es un camino que pasa por descentrarnos y dejarnos conducir por el Espíritu hacia formas nuevas de ser comunidad y de vivir la misión. Tal vez este kairós sinodal nos está pidiendo pasar de un ‘todos’ dicho a un ‘todos’ vivido”.

Asamblea de la CONFER. Foto: Jesús G. Feria/ Vida Nueva
Al mismo respecto, Bayo ha insistido en que “la sinodalidad no es solamente una palabra bonita que pronunciamos para los demás, para la sociedad o para los demás miembros de la Iglesia. Es también un ‘examen de conciencia’ para nosotros como consagrados. No solo sobre lo que hacemos, sino sobre cómo escuchamos, a quién damos espacio, y a qué voces nos cuesta acoger”.
“No debemos dejar que la palabra y lo que conlleva nos canse. Debemos escuchar y discernir atentamente esto. ¿Acaso no es una voz del
espíritu? ¿Acaso no es la palabra que Dios nos recuerda para la Iglesia del presente y del futuro?”, se ha preguntado la religiosa
En esta Asamblea, “no puede faltar la pregunta: ¿cómo favorecer la conversión de nuestras comunidades e instituciones? Y aún más: ¿cómo aprender a ser sinodales también con uno mismo? ¿Qué aspectos de nuestra persona y de nuestra vocación aún no han sido tocados por
el Espíritu que nos llama a caminar de otro modo?”, ha dicho el presidente.
“Quizá también podríamos preguntarnos: qué voces, en nuestras comunidades, en nuestros consejos o en nosotros mismos, hemos ido dejando en la sombra… y qué nos estaría diciendo el Espíritu a través de ellas”, ha continuado Díaz Sariego.
Por su parte, la vicepresidenta ha recalcado que “la conversión, tanto personal como institucional, pasa también por confrontarnos con los fantasmas que anidan en nuestro interior y en nuestras comunidades. Pero quizá no tengamos que entenderlos solo como algo que nos bloquea. Los fantasmas también nos hablan”.
Y ha proseguido la religiosa: “A veces tienen que ver con miedos, sí, pero otras veces esconden voces que no hemos sabido escuchar: intuiciones, heridas, preguntas, desacuerdos… realidades que quedan en la sombra y que no siempre encuentran espacio. Y, sin embargo, ahí puede haber una clave. Tal vez la invitación del Espíritu no sea evitar esos fantasmas, sino aprender a reconocerlos y a escucharlos”.
Avendaño: “El ‘todos, todos todos’ no es un simple eslogan”
Por otro lado, el obispo auxiliar de Getafe y referente de la Conferencia Episcopal Española para la CONFER, José María Avendaño, ha guiado su discurso en torno al lema que preside la Asamblea —’Todos, todos, todos’—: “Resuena en nosotros con una fuerza especial. Son palabras que Francisco ha repetido tantas veces y que condensan, de algún modo, el alma del camino sinodal que la Iglesia está viviendo”.
“No son simplemente un eslogan ni una fórmula inclusiva superficial. Expresan algo profundamente evangélico: el deseo de Dios de que nadie quede fuera de su amor, de su llamada y de su salvación”, ha ahondado Avendaño.
Como ha remarcado el prelado, “la Iglesia nace del corazón abierto de Cristo, y el corazón de Cristo no excluye a nadie. Cuando contemplamos el Evangelio descubrimos constantemente a Jesús acercándose a quienes estaban en los márgenes. Jesús no construye una comunidad cerrada y autorreferencial; crea una fraternidad abierta donde cada persona puede descubrirse mirada, amada y llamada”.
Y “precisamente aquí la vida consagrada tiene una misión absolutamente esencial en este momento histórico de la Iglesia. Porque los religiosos y religiosas estáis llamados a ser memoria viva del Evangelio, profecía de fraternidad y signo visible de que otra forma de vivir es posible cuando Dios ocupa el centro”, ha agregado Avendaño.

José María Avendaño en la Asamblea de la CONFER. Foto: Jesús G. Feria/ Vida Nueva
Para Avendaño, “el proceso sinodal nos ha invitado a caminar juntos, a escucharnos, a discernir comunitariamente y a dejarnos conducir por el Espíritu Santo”.
Avendaño ha continuado sus palabras insistiendo en que “no habrá renovación eclesial sin hondura espiritual. No habrá sinodalidad verdadera si no nace de la escucha de la Palabra, de la oración, de la adoración y del discernimiento”. “El riesgo de nuestro tiempo es pensar que los problemas de la Iglesia se resolverán únicamente con estrategias, estructuras o reformas organizativas”, ha añadido.
En su análisis, el auxiliar de Getafe ha afirmado que “vivimos en una sociedad profundamente fragmentada, polarizada, cansada de confrontaciones y de soledades. Y la Iglesia está llamada a ser casa de comunión. La vida consagrada, cuando vive auténticamente el Evangelio, se convierte en un signo luminoso de fraternidad posible”.
“En un mundo marcado por el individualismo, vuestras comunidades hablan del valor del encuentro, de la paciencia mutua, del perdón, de la vida compartida. No porque seáis perfectos, sino porque el Evangelio hace posible caminar juntos en medio de la fragilidad humana”, ha aseverado Avendaño.
El prelado ha recordado a los consagrados españoles a que “el ‘todos, todos, todos’ no puede quedarse en una formulación abstracta. Nos obliga a preguntarnos quiénes están quedando fuera de nuestros lenguajes, de nuestras dinámicas, de nuestras prioridades pastorales”.
“Hay muchos hombres y mujeres que buscan sentido, aunque no sepan nombrarlo; muchos jóvenes heridos y desorientados; muchas familias cansadas; muchos pobres invisibles; muchas personas que sienten que la Iglesia no tiene lugar para ellas”, ha señalado Avendaño.
Y ha continuado el mitrado: “La vida consagrada ha tenido históricamente una enorme capacidad de cercanía a las periferias humanas y existenciales. Ojalá sigáis siendo presencia humilde y profética allí donde otros no llegan”.
En otro sentido, Avendaño ha señalado que “la sinodalidad no es mirarnos continuamente a nosotros mismos. La Iglesia existe para evangelizar. Y la vida consagrada nace del fuego de una pasión misionera. España necesita el testimonio alegre y valiente de religiosos y religiosas enamorados de Jesucristo”.
Por eso, “en este tiempo tan delicado y apasionante para la Iglesia, os animo a seguir siendo hombres y mujeres del Espíritu. Hombres y mujeres de oración, de escucha, de discernimiento, de cercanía a los pobres, de pasión evangelizadora y de comunión eclesial. La Iglesia en España necesita profundamente la vida consagrada, la vida de los religiosos y religiosas”.
Y ha concluido su discurso con un triple gracias: “Por vuestra fidelidad tantas veces silenciosa; por seguir sosteniendo tantas fronteras de evangelización, de educación, de atención a los pobres, de contemplación y de acompañamiento espiritual; por seguir recordándonos a todos que Dios continúa siendo digno de entregar enteramente la vida”.
Argüello: “La comunión no es un círculo que uniforma, sino un poliedro”
“El lema me invita a poner a cada ‘todos’ otra palabra que lo acompañe: ‘todos vocación’, ‘todos comunión’ y ‘todos misión'”, ha comenzado diciendo Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española.
Para el también arzobispo de Valladolid, “el ‘todos vocación’ lo expresáis a través de vuestros carismas. La vida es un don y está pensada para amar y entregarse”.
Así, se ha referido al ‘todos comunión’, que “no es un círculo que uniforma, sino un poliedro”. Y al ‘todos misión’, que “en vuestra realidad de vida tiene un color especial, el color que un pueblo peregrino expresa y que necesita exploradores que vayan adelante, buscando nuevas formas, ensayos, conociendo nuevos rostros…”, ha subrayado Argüello.

Luis Argüello y José María Avendaño en la Asamblea de la CONFER. Foto: Jesús G. Feria/ Vida Nueva
Bocos: “Somos distintos, pero no opuestos ni excluyentes”
El cardenal Aquilino Bocos, CMF, también se ha hecho presente en la Asamblea con un mensaje, leído por la secretaria adjunta de la CONFER, Silvia Rozas, FI, puesto que el purpurado no ha podido asistir.
Sus palabras nacen del agradecimiento a sus hermanos consagrados: “Gracias por lo que son, por lo que representan y por participar en este acto de comunión, que tiene tanta trascendencia eclesial”. “La CONFER es un signo, un referente y, sobre todo, una fuerza viva en la misión de la Iglesia en España y fuera de ella”, ha aseverado.
Por otro lado, es ha animado a no atormentarse con “los cálculos de los números ni de las edades, sino ahondemos y gocémonos en el misterio en el que se hunden las raíces de nuestra vida consagrada, que es don del Espíritu a su Iglesia”. “Miremos hacia adelante; caminando juntos y edificando el Reino”, ha remarcado el cardenal.
En referencia a la sinodalidad, Bocos ha recordado que es una palabra que en los últimos años se repite constantemente, pero “no acabamos de concordar el significado y la trascendencia que tiene en la vida y misión de la Iglesia”.
“Todos estamos vinculados y todos somos necesarios. Pero no de forma ambigua. Cada uno contribuye desde su don. Aportar desde la
diferencia implica reconocer que somos distintos, pero no opuestos ni excluyentes. Lo que se aporta desde la diferencia enriquece. Pero también evita caer en la difusa uniformidad”, ha subrayado Bocos.
En este sentido, ha insistido en que “probablemente lo más urgente hoy, al poner el acento en la sinodalidad, sea no olvidar la doctrina conciliar y la base única en la que se sustentan los Sínodos de los laicos, sacerdotes, consagrados y obispos: misterio, comunión y misión”.
“De ahí -ha continuado- que, si queremos hacer efectiva, y no solo declarativa, la sinodalidad en la Iglesia, sea de todo punto necesario conjugar una serie de verbos en primera persona del plural: nosotros”.
Y ha finalizado su discurso enumerando algunos de estos verbos que “nos ayudan a caminar juntos bajo la acción del Espíritu Santo: Relacionarse, encontrarse, agradecer, escucharse, dialogar, orar juntos, conversión pastoral, incluir, integrar, perdonar, ayudarnos, solidarizarnos, comprometernos, cada uno según su don, en la edificación de la Iglesia y en la renovación de la humanidad”.
Brambilla: “Somos un pueblo de resucitados”
La prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Simona Brambilla, MC, ha enviado su mensaje de saludo a través de un vídeo, en el que ha dado gracias a los religiosos españoles por “reuniros, reflexionar, intercambiar opiniones, orar y caminar juntos como vida consagrada en la Iglesia, en el corazón de la Iglesia”.
En sus palabras, la religiosa ha recordado que “el Papa nos ha pedido el compromiso de la oración y, sin duda, la oración es la base, es el motor de lo que es un proceso, un movimiento de conversión a todos los niveles, conversión personal, pero también conversión de las relaciones, de los procesos, de los vínculos, de las estructuras, de las dinámicas a diversos niveles”.
La primera prefecta de la historia de la Iglesia ha concluido con un grito alegre: “Somos un pueblo de resucitados, peregrinos juntos, en la esperanza, en el camino de la paz”.

Simona Brambilla en la Asamblea de la CONFER. Foto: Jesús G. Feria/ Vida Nueva

