“No tengas miedo al cambio”. Así ha respondido el papa León XIV a la carta de Pietro, un joven italiano de 18 años que confesaba sentirse “lleno de inquietud y confusión” ante el final de la etapa escolar, las dudas sobre el futuro y el temor a perder las amistades que han marcado su vida.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
En la conversación epistolar, publicada en el número de mayo de Piazza San Pietro, la revista editada por la Basílica Vaticana, León XIV aborda cuestiones como la incertidumbre, la vocación, las relaciones auténticas o el miedo a crecer, poniendo a María como modelo para las nuevas generaciones. “Te encomiendo a María, que siendo joven guardó en su corazón preguntas más grandes que ella”, escribe el Papa.
Pietro, estudiante de último curso de Bachillerato clásico en Reggio Calabria, relataba al Pontífice cómo atraviesa un momento de transición vital marcado por el miedo a perder las amistades construidas en la escuela y en la parroquia, así como por las dudas sobre el futuro universitario y afectivo. “Sueño con construir una familia unida en el amor de Cristo”, explicaba el joven, aunque reconocía no saber distinguir todavía qué vínculos son verdaderamente auténticos.
“Tú eres amado por Jesús”
El Papa comienza su respuesta recordando al joven que es “amado por Jesús”. “No de forma abstracta, sino personalmente, tal y como eres hoy, con tus preguntas y tus sueños, tus miedos y tus deseos”, asegura León XIV en su escrito.
Además, el Pontífice reivindica la experiencia humana de la amistad, recordando que el propio Jesús “llamó amigos a sus discípulos” y también conoció “el dolor de la separación y de la traición”. Por eso, afirma, Cristo comprende “el miedo a perder las amistades que han marcado estos años”.
“No todo permanecerá igual para ti, pero aquello que ha sido auténtico no se pierde”, reconoce el Papa, añadiendo que “no todo lo que termina es una derrota: a veces es simplemente un paso necesario para crecer”.
“La inquietud de la que me hablas no es un signo negativo”, continúa el Papa. “A menudo es el lugar donde Dios trabaja en profundidad”. En este sentido, el pontífice compara esa inquietud con “la tierra que el campesino ha arado y está preparada para acoger una semilla nueva”, e invita al joven a cultivar el discernimiento desde la oración.
