El informe Jóvenes Españoles 2026 de la Fundación SM revela un rebrote asombroso de autoidentificación religiosa desde la pandemia y una drástica reducción del agnosticismo (un tercio menos) y el ateísmo (un cuarto menos). Entre 2020 y 2025, los católicos han pasado del 31,6% al 45%. Se han doblado los católicos practicantes (del 5,9% al 12,8%) y un 40% más los “no muy” practicantes (del 11,7% al 16%). También aumentaron los católicos no practicantes. El crecimiento trasvasa de la no creencia a la creencia.
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La encuesta expone también una paradoja: en el período 2020-2025, los jóvenes católicos creen mucho menos en la vida eterna y en un Dios Amor; sin embargo, creen mucho más en ambas cosas los indiferentes, ateos y agnósticos. Entre los católicos practicantes, se ha reducido alrededor de un décimo los que creen en la vida tras la muerte (del 77,1% al 70,3%) y en el Dios Amor (del 88% al 77,7%). Es un catolicismo más identitario, pero menos cristiano.
En cambio, creen en la vida tras la muerte un tercio más de jóvenes agnósticos (del 30,2% al 39,9%) y ateos (del 26% al 31,8%). Y creen más en un Dios amor, cuidado y bondad cuatro veces más de jóvenes agnósticos (del 3,4% al 13,3%) y más del doble de ateos (del 2,4% al 5,9%) e indiferentes (del 9,3% al 19,5%). Tras la pandemia, los no creyentes creen más en un Dios Amor mientras los católicos practicantes pierden sensiblemente esa teología.
Reavivamiento religioso
Aunque contradice otras encuestas, el informe de SM es mundialmente relevante dada la búsqueda de datos que confirmen el reavivamiento religioso. La pregunta es si es identitario o ideológico, levantado por la ola de la revolución ultraderechista, o si realmente es un proceso genuinamente religioso. La cuestión no está en los números, sino en la santidad.
