Tribuna

Dialogando… con el lugar

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1. En la vida cotidiana

Hay espacios que consideramos fundamentales en la vida. Están aquellos en donde nos reunimos con quienes amamos o porque nos une un vínculo.



Existen esas zonas geográficas donde nos sentimos como “pez en el agua”. Seguramente hay una montaña, sierra, mar, laguna, lago, ciudad, pueblo, etc., en donde vivimos esa hermosa experiencia como de “re iniciar” la existencia.

2. En la fe cristiana

“Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús” (Lc. 24, 13).

La sorpresa pascual sigue rompiendo muchos esquemas o estructuras caducas (CELAM – DA, 2007) (#365), porque la Resurrección se transforma en el “principio, lugar, quicio y meta de la vida cristiana” (Curia, Christian, 2024). Y este III Domingo de Pascua, la liturgia pone ante nuestra vida el relato de los discípulos de Emaús. Queremos contemplarlo desde esa experiencia cotidiana que hicimos referencia anteriormente.

La pascua nos revela que Dios, la Trinidad, actúa:

  • Allá, durante y aquí: En Jerusalén, en el camino y en este pequeño terruño. Dios se revela en el primer momento de nuestra vida, mientras caminamos y en cada situación vital de hospitalidad (quédate con nosotros), de comunidad (se pusieron en camino y regresaron). ¡Toda nuestra vida está pro–yectada, es decir, pensada y orientada desde un Dios que se coloca “junto a nosotros” y hace camino con nuestras historias y emociones (estaban tristes y vuelven con el corazón ardiente”)!
  • Escuchando: ¡La primera actitud del Resucitado es escuchar la vida de los demás! La pastoral eclesial será pascual cuando hable menos de sí misma (Pironio, Eduardo Francisco, 1986) y escuche los gozos, esperanzas, angustias y tristezas de las personas (Concilio Vaticano II – GS, 1965). ¡Seremos cristianos con cara de redimidos, cuando comprendamos que la pedagogía de Dios parte de la escucha, antes que decir algo a los demás! ¡Seremos cristianos e iglesias con sonrisas en los labios cuando proclamemos más al Viviente, y no manuales de buenas costumbres!
  • Ubicándose con: El resucitado se ubica junto a las personas, especialmente que tienen el semblante triste. ¡Seremos auténticamente cristianos cuando nos duela más un genocidio, como el de Gaza, el Líbano e Irán, y no tanto una estampa de un autoritario auto-referenciándose como Jesús! ¡Seremos cristianos de veras, cuando todo atentado a la humanidad nos duela más que una imagen de IA! ¡Si nos duele más la imagen artificial que la realidad, la caricatura somos nosotros!
  • Dialoga – conversa: El Dios que nos revela la Pascua, es aquel que nos pregunta por nuestra vida, por cómo estamos, qué estábamos charlando. ¡No es el Dios que nos pregunta cuántas veces fuiste a misa, retiros, viacrucis, rosarios, etc., realizamos! El Viviente, al dialogar nos ubica a su altura, porque nos ama según su manera de ser (De Vos, Frans, 2019).
  • Se compadece: ¡El Dios cristiano no es empático, es sympático! La palabra simpatía proviene del griego que contiene el “prefijo syn (συν: con; reunión, convergencia) y pathos (experiencia, afección, dolencia, sufrimiento). Se corresponde exactamente con el latín compassio, compassionis, que también tiene ese sentido y que nos da compasión” (Diccionario etimológico en línea, 2024). Es decir, él convive, se compadece junto a las personas y sus situaciones. ¡La Trinidad no reemplaza ni se pone en lugar del otro! Sino que está junto a… o juntos en…
  • En torno a… las personas, a los discípulos que van para otro lado (Emaús), a los que se quedaron en la casa común (Jerusalén), la palabra pronunciada, la mesa compartida(Curia, Christian, 2006).
  • La libertad: se acerca, entabla conversación, se deja invitar… ¡Y pensar que en otras diócesis dicen que hay que prepararse para recibirlo! La Trinidad se acerca, de tal manera que, sin invadir, “estamos más cerca de Él que la vena yugular” (Cortés, Julio, 2005) (Sura 50, 16).
  • En signos cotidianos: Pan, vino, mesa, partir el pan, hospedar, quedarse en donde lo invitan, estar cerca como al alcance de la mano.
  • En la no posesión: ¡Es el Dios derramado sobre la humanidad, es aquel misterio de amor que se inclina hacia todas las personas! ¡No es el Dios de un pueblito supuestamente elegido que se cree superior a los demás humanos! ¡No es el Dios que tiene un destino manifiesto hacia unas personas a quienes se las considera consagradas y a las demás no! ¡Es el Dios de todos, todos, todos, no de “muchos”, ni de “algunos”! Quizás los números del texto lucano nos orienten: 2 (que iban a Emaús) + 11 + “a los demás” (Lc. 1,13, 33). ¡Las matemáticas divinas superan las de las religiones!
  • Cuando anochece:ya se hace tarde y el día se acaba”, ahí se acerca, comparte, se hace gesto y compañía que vitaliza. Algo similar pasó “ese mismo día” cuando todavía era oscuro.
  • En el camino: Es el Dios que acompaña la vida. ¡No está encerrado en un tabernáculo únicamente! ¡No está en un rito solamente! ¡No está exclusivamente en un ministro! Es el Dios que “hace camino al andar”. La fe cristiana no agrega nada a la gracia de Dios, en todo caso, la gracia le da un plus a la fe cristiana (Fossion, André, 2011).
  • En el lugar: Ese espacio dónde contemplamos a Dios muy cómodo es al lado del ser humano sin importarle la religión.

Dialogando Con El Lugar II

3. Plegaria comunitaria

Bendita seas Trinidad llena de ternura, porque tu presencia acompaña nuestros días, meses, años, siglos, milenios,
lo hiciste con signos prodigiosos como la nube en el desierto,
lo hiciste al crear al universo y al ser humano,
lo hiciste incluso en situaciones de pecado por eso los primeros seres humanos “escucharon tus pasos” (Gn. 3, 10),
lo hiciste “cuando aún éramos pecadores” (Rom. 5, 8),
lo hiciste cuando caminábamos “en tinieblas y en sombras de muerte” (Lc. 1, 79),
lo hiciste abrazo entre vos y la humanidad, cuando el Verbo “acampó entre nosotros” (Jn. 1,14),
lo hiciste en aquella noche en que la vida devoró la muerte (1ª Cor. 15, 54),
lo hiciste en aquel Pentecostés cuando el Espíritu, viento y fuego de vida, animó y configuró a las comunidades de comunión y anuncio,
lo haces a lo largo de la vida impregnada de tantas luchas y oscuridades,
lo haces “ese mismo día” en que “con sus gozos y penas pasó dejando huella en la vida, igual que nuestros pies dejaron en el polvo sus pisadas” (CEA – LdH II, 1981, pág. 4), te damos gracias por acompañarnos por el camino.
Te pedimos que descubramos que tu acompañas nuestro “lugar” porque vivís y amas por siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Feliz Pascua desde la Vida Nueva. ¡Felices desde este misterio gozoso de un Dios Viviente y vivificador, que “sigue haciéndose historia en medio de nosotros” (De Vos, Frans – ICD, 1983), es el que nos invita a ir, entrar, ver, creer y caminar juntos construyendo el Reino sin miedos, sin temor, sin obsecuencias.

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Trabajos citados

CEA – LdH II. (1981). ‘Liturgia de las horas – T. II’. Barcelona: Regina.
CEA – MRC. (2011). ‘Misal Romano Cotidiano’. CABA: Oficina del Libro.
CELAM – DA. (2007). ‘Documento de Aparecida’. CABA: Oficina del Libro.
Concilio Vaticano II – ‘Gaudium et spes’ (1965).
Cortés, Julio. (2005). ‘El Corán’. Barcelona: Herder.
Curia, Christian. (2006). ‘En torno a la mesa’. CABA: Claretiana.
Curia, Christian. (2024). ‘El gusto de vivir. Desde la vida del Resucitado un itinerario pascual’. CABA: Claretiana.
De Vos, Frans – ICD. (1983). ‘La alegría de la fe para un mundo en cambio’. Lomas de Zamora: Junta Catequística Diocesana.
De Vos, Frans. (2019). ‘Metodología Catequística’. CABA: Claretiana.
Diccionario etimológico en línea: simpatía (2024).
Fossion, André. (2011).
Pironio, Eduardo Francisco. (1986). ‘Diálogo con laicos’. CABA: Patria Grande.