León XIV ha enviado una carta a los cardenales -fechada este domingo 12 de abril y distribuida hoy por el Vaticano- en la que les da pistas sobre los temas del próximo consistorio, que tendrá lugar entre el 26 y 27 de junio.
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Según se traduce de sus palabras, el objetivo del Papa en el comienzo de su pontificado no es otro que desarrollar la exhortación programática del papado de Francisco: ‘Evangelii gaudium’.
Por eso el Pontífice quiere detenerse en este documento magisterial para “evaluar honestamente qué se ha recibido realmente después de todos estos años y qué permanece desconocido y sin implementar”.
En particular, Robert Francis Prevost afirma que “se debe prestar atención a la necesaria reforma de los programas de iniciación cristiana; la necesidad de valorar también las visitas apostólicas y pastorales como auténticas oportunidades para la reflexión kerigmática y el crecimiento en la calidad de las relaciones; así como la necesidad de reconsiderar la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, desde una perspectiva más claramente misionera”.
La exhortación de Francisco, punto de referencia
Tras agradecer las aportaciones de los cardenales en el pasado consistorio celebrado en enero, León XIV sostiene que desea continuar desarrollándolas “mediante el discernimiento eclesial”.
“A partir de sus aportaciones, queda claro que esta exhortación sigue siendo un punto de referencia decisivo: no se limita a introducir nuevos contenidos, sino que reorienta todo hacia el kerygma como núcleo de la identidad cristiana y eclesial”, señala el Papa agustino.
Como recuerda León XIV, ‘Evangelii gaudium’ “ha sido reconocida como un verdadero soplo de aire fresco, capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera, más que de producir reformas estructurales inmediatas, guiando así profundamente el camino de la Iglesia”.
‘Evangelii gaudium’ y sus desafíos
En el mismo sentido, continúa: “Ustedes han destacado cómo esta perspectiva desafía a la Iglesia en todos los niveles”.
“A nivel personal, llama a cada bautizado a renovar su encuentro con Cristo, pasando de una fe simplemente recibida a una fe verdaderamente vivida y experimentada. Este camino también afecta la esencia misma de la vida espiritual, en la primacía de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida”, dice el Papa en primer lugar.
En segundo lugar, “a nivel comunitario, exige un cambio de un ministerio pastoral de conservación a un ministerio misionero, en el que las comunidades sean agentes vivos del mensaje: comunidades hospitalarias, capaces de comprender el idioma, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios para la escucha, la guía y la sanación”, afirma el Pontífice.
En tercer lugar, “a nivel diocesano, emerge claramente la responsabilidad de los párrocos de apoyar con decisión la audacia misionera, asegurando que no se vea sobrecargada ni sofocada por excesos organizativos y fomentando un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial”, agrega Prevost.
León XIV preside la misa del consistorio extraordinario de cardenales. Foto: EFE
La misión de la Iglesia: cristocéntrica y kerigmática
Tras señalar los tres desafíos, León XIV destaca que “de todo esto surge una comprensión profundamente unificada de la misión: una misión cristocéntrica y kerigmática, nacida de un encuentro transformador con Cristo y difundida por atracción más que por conquista”.
“Es una misión integral, que combina proclamación explícita, testimonio, compromiso y diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de simple preservación o expansión institucional”, añade el Papa.
Y continúa: “Aun reconociéndose como minoría, la Iglesia está llamada a vivir sin complejos, como un pequeño rebaño que lleva esperanza a todos, recordando que el objetivo de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con que Dios ama al mundo”.