Juntos, en defensa de León XIV. Luis Argüello y Cayetana Álvarez de Toledo. El presidente de la Conferencia Episcopal Española y la portavoz adjunta del Partido Popular en el Congreso de los Diputados. Ambos participaron en el foro de diálogo entre la Iglesia y la política organizado esta mañana por la Fundación Pablo VI, un encuentro moderado por Jesús Avezuela, director general del ‘think tank’ de la Iglesia.
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“Yo no soy creyente, soy agnóstica, pero desde la razón y el análisis empírico de la realidad, considero que comparar de igual a igual es cristianismo con Islam es un ejercicio de pereza intelectual”, se presentó la política popular ante el auditorio. A la vez, como heredera de una cultura de tradición cristiana, apuntó que “como matriz de civilización, en sus consecuencias civiles y políticas, genera sociedades más libres y justas”. “Rechazo cualquier forma de relativismo cultural y, por tanto, religioso”, apostilló.
“Hoy a veces el Cesar parece querer presentándose como Dios, con actitudes totalitarias”, criticó el presidente de los obispos, aterrizando esta reflexión, en hechos concretos como “la imagen de unas semanas de unos pastores rezando con el presidente de Trump o la pretensión de Trump en el meme que está circulando”. “¿Cristo o Anticristo?”, apostilló.
En un corrillo posterior con periodistas calificó las palabras de Trump de “ataques burdos”. Argüello aprovechó la ocasión para “expresar una vez más la comunión con el Papa, que es el primer momento de su pontificado, ha querido hacer de la paz en el mundo y de la búsqueda de medios, una de las líneas de fuerza de su pontificado”.
Sobre el aborto
En otro orden de cosas, la portavoz del PP abogó por una ley de plazos del aborto, si bien defendió que “hay vida desde el momento de la concepción”. “Es una decisión grave, difícil, no es un trámite. La mujer tiene que tomar la decisión como una adulta, no como una menor o como una víctima”, especificó. En su alocución, lamentó el blindaje del aborto en la Constitución, porque se ha planteado desde “un hipérbole perversa”.
Para Luis Argüello, “la cuestión de la vida y de la muerte es un drama y, a la vez, un despertador, el derecho a vivir y el cuidado de vivir pueden ser palanca de regeneración”. “Para estar en contra del mal llamado el derecho al aborto no es necesario ser creyente, es cuestión de razón”, sentenció. “El derecho al propio cuerpo es una verdadera falacia”, comentó.
Crisis migratoria
Al abordar la crisis migratoria, Álvarez de Toledo reconoció que el planteamiento del PP difiere, en parte, con la mirada de la Iglesia. Así, señaló que no se “colectivice” a los migrantes: “Ni demonizarlos a todos ni beatificarlos”. Con esta premisa, condenó “la autocracia” del “decretazo” de Moncloa. A la par, subrayó “el derecho a no tener que migrar”. De la misma manera, apuntó que España necesita migrantes, pero remarca que “no se puede hacer desde el caos”.
Argüello, por su parte, reivindicó el respaldo de la Iglesia a la Iniciativa Legislativa Popular: “Esto es un asunto mayor y requiere un acuerdo de Estado. En el inicio de su tramitación fue acogido con más de trescientos votos, pero nunca se ha llegado a debatir”. Desde ahí, defendió de “la dignidad de los que vienen, el bien común de los que reciben”. Partiendo de la realidad de los extranjeros quienes ya viven y trabajan en España, la Iglesia apuesta por “la acogida y la integración” a través de una alianza social de por la esperanza.
En relación a la democracia
Entre otras cuestiones, Avezuela puso sobre la mesa la crisis de la democracia. Álvarez de Toledo se detuvo en algunas enfermedades que están “destruyendo” la democracia como “la destrucción de la verdad”, los separatismos y falta de participación ciudadana. “Hay que recuperar el sentido moral de la democracia”, planteó como antídoto. “En España estamos viviendo un proceso de degradación democrática”, alertó en su intervención sobre la actual colonización de las instituciones, los ataques al poder judicial y a los medios de comunicación… “Me reconozco en el diagnóstico de las enfermedades”, compartió Argüello, que subrayó cómo las democracias hoy atraviesas una “crisis espiritual y de alma, de onda larga”. “No solo se ha metido a Dios en el armario, sino a la realidad”, denunció el arzobispo de Valladolid.
“La polarización no es simétrica ni un fenómeno atmosférico, es una estrategia deliberada que parte del ‘divide y vencerás”, advirtió en otro momento la portavoz popular. A partir de ahí, lanzó unos cuantos dardos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: “Su estrategia deliberada de polarización vuela los puentes, es una estrategia para seguir en el poder: liquidar la alternancia”. “Hay que rearmar el Estado y reunir a la nación en el concepto cívico de la palabra”, apuntó. A partir de ahí, remarcó que “necesitamos a los mejores y más honestos para dedicarse a la política”. A la vez, apeló a la responsabilidad del ciudadano que “no es un individuo al que se le debe dar papilla”.
Los deberes ciudadanos
El presidente de los obispos correspondió a esta reflexión, subrayando la concepción “pilática” del derecho y de la política, ese ‘o Jesús o Barrabás’ sentimentalista. “Los ciudadanos tenemos deberes, las democracias no solo se construyen con los elogios de los derechos”, enfatizó el prelado. “Hay que promover asociaciones en defensa de los deberes humanos”, añadió.
Para rematar el encuentro, el director general de la Fundación Pablo VI, preguntó a sus interlocutores sobre la futurible visita de León XIV a Las Cortes el próximo 8 de junio. Álvarez de Toledo afronta con “ilusión” su presencia: “Imagino que no es un discurso fácil, pero puestos a pedirle, me gustaría que hiciera una referencia al valor de la verdad en la vida pública, una defensa de la ejemplaridad para la vida pública, una reflexión sobre la justicia y el reconocimiento de que España, no solo la histórica sino la democrática, tiene un profundo valor moral y merece ser defendida”.
Argüello confió en que, el viaje papal, además de “confírmanos en la fe, la esperanza y la caridad”, adquiera una dimensión social de relevancia para “fortalecer el proyecto común de España” y “promover la reconciliación”.