Ante un templo colmado de fieles que celebraron la Resurrección del Señor, el obispo de Goya Adolfo Canecín, presidió la misa vespertina del Domingo de Pascua en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Centró su mensaje pascual en la carta de los Efesios (1,17): “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo plenamente”. Por tal motivo, invitó a los presentes a abrir el corazón a la acción de Dios, que desea revelarse profundamente en la vida de cada uno.
Asimismo, siguiendo con la cita de esa carta, subrayó la capacidad de Dios de “hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar” (3,20). Pidió, entonces, a confiar en su poder que actúa en lo cotidiano.
Buena noticia
El obispo indicó que la Resurrección es “la gran buena noticia” y el centro de la fe cristiana, que transformó la historia de la humanidad y tiene fuerza para cambiar la vida de cada creyente. En esa línea, recordó que la fe es tanto un don como un camino y un proceso, tal como lo vivió el apóstol Pedro hasta convertirse en testigo de Cristo.
Destacó que si la creación es una obra buena de Dios, la “recreación”, fruto de la Resurrección es una obra aún mayor.
Invitó a pedir que la fuerza del Resucitado para renovar el compromiso como bautizados, siendo testigos en todos los ambientes, trabajando por el bien común.
Retomando una canción del padre Julián Zini, añadió que es posible soñar una Iglesia, como la que Cristo soñó, como también una sociedad diferente y un mundo en paz. Para el titular goyano cuando se permite que Dios actúe, la vida se convierte en un espacio donde su poder y su gloria se manifiestan más allá de todo lo que se sueña.