Rixio Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

La muerte si fue vencida


Compartir

En uno de los recientes libros del prestigioso y célebre filósofo francés, Edgar Morin, Despertemos (Planeta, 2024), hay una frase en respuesta al transhumanismo que contiene una parte de verdad y otra que no, con el debido respeto al insigne escritor, a quién seguiré leyendo y citando.



Dice: “Los humanos no podrán erradicar ni los virus ni las bacterias, ni los accidentes, ni las catástrofes naturales. La muerte puede retroceder, pero no puede ser vencida”.

Lo cierto del enunciado es que desde que el mundo es mundo, y el hombre es hombre, los virus, las bacterias, los accidentes y las catástrofes naturales están, sin mencionar los avances de extensión en las expectativas de vida de las generaciones.

Sin embargo, creo que la celebración de la Pascua es la respuesta a la última línea, porque sí, la muerte sí puede ser vencida, mejor dicho, la muerte ha sido ya vencida en aquel que resucitó del sepulcro.

Auferstehender

El anuncio siempre nuevo: Resucitó

Entiendo que podrán decir que el tema es un asunto de fe, pero es que la resurrección de Jesús no es un acto de fe, es el acontecimiento que fundamenta la fe, no a la inversa. La resurrección de Jesús no depende si yo creo, más bien es, yo creo porque Jesús resucitó, sino vana es nuestra fe.

Jesús resucitado venció la muerte para siempre, y no solo la muerte física sino la muerte y el mal en toda la historia de la humanidad. Creyente o no.

Jesús venció la muerte

Si, Jesús vence el mal y la muerte de la guerra y la violencia, del sin sentido del enfrentamiento fratricidas entre pueblos, que simplemente no han descubierto el germen de vida en la convivencia fraterna.

Jesús vence la muerte del odio, la discriminación, la segregación, la exclusión y la pobreza, solo que sigue esperando por una respuesta más humana que divina de cada uno para erradicarlas.

Jesús vence la muerte de la familia que cada vez es más desprestigiada por una cultura individual y absorbente, pues el vínculo de la familia es el amor, y ha sido Jesús el primero en morir por amor y resucitar por amor.

Jesús vence la muerte personal de cada uno, el sufrimiento, la enfermedad, los errores y pecados, que muchas veces pueden ser asfixiantes y profundos, pero que en el grito de abandono de la cruz, florecen a una nueva vida y una nueva oportunidad.

Jesús venció la muerte, Jesús resucitó y nosotros, todos, todos, todos, resucitamos con él.


Por Rixio G Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey