‘Amoris Laetitia’: diez años de la exhortación del papa Francisco sobre la familia

El 19 de marzo de 2016 se publicaba unos de los documentos del pontífice que más debate ha suscitado

El papa Francisco, con una familia, en la audiencia general

“La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia”. Así arranca ‘Amoris Laetitia’, el documento del papa Francisco que, una década después de su publicación, continúa animando a asomarse a descubrir cómo la Iglesia mira hoy a la familia.



Y es que hicieron falta dos sínodos para tratar de profundizar en la pastoral familiar de la Iglesia y cómo esta está respondiendo a las heridas de las personas. Sus encuentros con las parejas, los Encuentros Mundiales de las Familias así como diferentes discursos y catequesis mostraban que el papa Francisco buscaba una pastoral familiar capaz de acoger, acompañar, discernir e integrar. Y, todo eso, quedó puesto negro sobre blanco en la exhortación apostólica. Diez años después de su publicación, recuperamos sus diez claves principales.

1. La familia, una buena noticia

Frente al discurso de crisis, Francisco parte de otro lugar: el deseo de familia sigue vivo. “El deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes”, escribe el Papa, subrayando que el anuncio cristiano sobre la familia “es verdaderamente una buena noticia”.

2. La realidad antes que la teoría

‘Amoris laetitia’ no comienza en la doctrina, sino en la vida real. “El camino sinodal permitió poner sobre la mesa la situación de las familias en el mundo actual”, recuerda el texto, proponiendo, así, una Iglesia para la que se hace fundamental el papel de las iglesias locales capaces de escuchar antes de responder.

3. No todo se resuelve con normas

El Papa advierte contra dos tentaciones: “pretender resolver todo aplicando normativas generales” o cambiarlo todo sin discernimiento.

Papa Francisco Matrimonio 2

El papa Francisco con una pareja de recién casados

4. La lógica de la misericordia

Si hay una palabra que atraviesa toda la exhortación es “misericordia”. Y es que, tal como escribe Francisco, la misericordia “no es una respuesta romántica o una respuesta débil ante el amor de Dios, que siempre quiere promover a las personas, ya que la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia”.

5. El amor se aprende

“El amor no es algo que se posea de una vez para siempre”, sino un camino que se aprende, se cuida y se reconstruye. “Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad, sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión”, señala el Papa.

6. Nadie queda fuera

Uno de los puntos más debatidos— del documento es su mirada inclusiva, ya que en él Francisco propone “acompañar, discernir e integrar” a quienes viven situaciones complejas.

“A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que ‘no están excomulgadas’ y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial”.

7. La lentitud que cansa

En el plano más concreto, la exhortación también introduce cambios prácticos, ya que recoge la preocupación de Francisco por acelerar y simplificar los procedimientos de nulidad matrimonial (“La lentitud de los procesos irrita y cansa a la gente”) y recuerda los motus proprios que él firmó y que deben aplicarse en este sentido.

8. La familia, sujeto activo

El matrimonio es una vocación que lanza a las parejas “hacia adelante, con la firme y realista decisión de atravesar juntos todas las pruebas y momentos difíciles”. Francisco agradece a las familias que son capaces de realizar esta vocación y que, “lejos de considerarse perfectas”, “siguen adelante, aunque caigan muchas veces a lo largo del camino”.

El Papa Francisco abraza a un niño enfermo durante su viaje a México

El Papa Francisco abraza a un niño enfermo durante su viaje a México

9. Matrimonios mixtos, homosexuales y otros modelos de familia

Los matrimonios entre católicos y otros bautizados son abordados como una “situación compleja” que merece una atención específica, por ejemplo, ante el sacramento de la Eucaristía, algo que solo debe compartirse de manera “excepcional” y según las disposiciones establecidas. En todo caso, son un “lugar privilegiado” para el diálogo interreligioso.

En el capítulo quinto se habla no solo de procreación, nueva vida, fecundidad, embarazo, maternidad o familias numerosas; sino que se presentan la adopción y la acogida como una opción para los matrimonios que no pueden tener hijos.

En cuanto a matrimonios civiles y parejas que conviven, Francisco señala que “es preciso afrontar todas estas situaciones de manera constructiva, tratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio. Se trata de acogerlas y acompañarlas con paciencia y delicadeza”.

10. Una Iglesia que acompaña

Diez años después, sigue siendo el punto de mayor actualidad: “Hoy, la pastoral familiar debe ser fundamentalmente misionera, en salida, en cercanía, en lugar de reducirse a ser una fábrica de cursos a los que pocos asisten”.

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