Tribuna

Dialogando… con la salida

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1. En la vida cotidiana

Cuando experimentamos que la vida nos agobia, que el calor nos deja casi sin ánimo de nada, que en el trabajo estamos durando, que nada se realiza como lo habíamos pensado o soñado, que hablamos siempre lo mismo con las mismas personas y no vemos ningún cambio ni en ellas ni en nosotros, que no compartimos lo que nos pasa, que a nadie le confiamos las emociones que transitamos… Ahí en esos momentos u otros más que podemos sumar a la lista, aparecen personas o acontecimientos que nos hacen salir de dónde estábamos y ya el primer paso es un avance maravilloso comparado con el punto de inicio.



Y así comenzamos a transitar un camino nuevo, gracias a que salimos de dónde estábamos.

2. En la fe cristiana

En el V domingo hacia la Pascua podemos encontrar esa experiencia que es tan humana, que hasta misma escritura la incluye como vivencia donde la Trinidad se revela:

  • El profeta Ezequiel menciona al Dios que hace salir del sepulcro, del encierro, del agobio, del letargo, de la resignación, de la misma muerte (37, 12 – 14).
  • El salmista diviniza la experiencia humana del sentirse gritando desde lo más profundo de la vida, que ansía que la aurora traiga un nuevo modo de vivir (Sal. 129, 1 – 8).
  • Pablo recuerda que el Espíritu es que hace salir de los criterios mortales para ser guiados por esos principios vitalizadores que la Ruah insufla en la vida de toda persona (Rom. 8, 8 – 11).
  • El evangelio según Juan todo lo anterior se hace patente en la acción redentora del Mesías nacido en Palestina. Él sale “del otro lado del Jordán” para ir a Betania (Jn. 10, 40), Marta agobiada de dolor sale al encuentro de aquel que la puede consolar (11, 20), María al escuchar que el Nazareno estaba ahí sale a su encuentro (11, 29) que incluso van a encontrase con él, aunque no haya llegado al lugar (11, 30), el buen pastor hace sacar el obstáculo que no permite el encuentro (11, 39), muchos dudaron de la prudente decisión y hace salir a su amigo de los lazos de la muerte (11, 44).

Sin ánimo de encapsular a la voz de Dios, la liturgia nos ubicaría en la lógica de la salida:

  • Es ser solidarios, porque el Nazareno se hace plenamente humano siendo divino y comparte con la humanidad su ser y nos configura como consortes de su divinidad(Concilio Vaticano II – DV, 1965) (#2). Y lo humano, lo más profundo de la experiencia humana incluso aquella que nos hace gritar desde lo hondo, cabe en Dios.
  • Es ser presencia, porque la Trinidad está incluso cuando transitamos la oscuridad que nos hace anhelar la aurora (Curia, Christian, 2022).
  • Es suscitar vitalidad. El Verbo al hacerse carne, salió del seno trinitario para encarnase en el vientre de una “muchacha humilde de Palestina”(Dieuzeide, Juan, 1970 – 1980). Nacer entre los humildes y sencillos para dar luz y esperanzas a sus historias. Varios testimonios nos hablan que los milagros o de los signos, están relacionados con la experiencia de tener vida o de recuperarla, tanto sea la resucitación de un muerto o la curación de un ciego o leproso, la recuperación de la movilidad y la reinserción de la mujer samaritana en la sociedad transformada en testigo para su comunidad. Una de las memorias compartidas suele insistir en “he venido para que tengan vida” (Jn. 10,10). Otra anamnesis es la resurrección, en la cual los diferentes testimonios, con matices, coinciden en que el muerto ha salido del sepulcro (Mt. 28, 6; Mc. 16, 6; Lc. 24, 5 – 6; Jn. 20, 1 – 18). Con esta perspectiva relacionada a la espiritualidad creyente, queremos acentuar que la identidad (espiritualidad) es generadora de espacios vitales o que los favorecen para que las personas podamos encontrar sentido a la existencia (CEA – JEP, 1988) (#50 – 51).
  • Es embellecer. En el evangelio según Juan, Jesús es presentado como el “buen pastor”. La riqueza lingüística del texto nos introduce en un aporte que este tiene y que quizás por ciertas traducciones hemos dejado de lado. Luis Rivas nos brinda una perspectiva de análisis:

“El título de pastor va acompañado del epíteto kalós, que significa bello, hermoso. En la versión LXX kalós traduce varios términos hebreos, pero que en la mayoría de los casos: yaphéh (bello, hermoso: Gen. 12, 14; 29,17; 39, 6; 41, 2.4; etc.), que siempre se refiere a la apariencia, y se traduce por términos que indican la belleza o la hermosura del sujeto. También traduce el término hebreo tob (bueno: Gen. 1, 10.12.18.21.25.31; 2,9; etc.), que indica la bondad, pero cuando se usa para designar la cualidad de una persona, muchas veces señala la aptitud para una tarea (1 Sam. 8,16; 9,2; 1 Re 20, 3, etc.)” (Rivas, Luis Heriberto, 2005, págs. 302 – 303).

Pareciera que bello y bueno se asocian para introducirnos en algunas de las características del nazareno. Además, belleza, hermosura y bondad, revelan su condición de pastor. En nuestro caminar de discípulos estas peculiaridades se hacen visibles en la espiritualidad, porque al seguir al Pastor bueno, bello y hermoso manifestamos que ellas nos han sido dadas y confiadas por nuestra participación en la obra de la redención. La vida en el espíritu fortalece y suscita todo lo bueno, bello y hermoso que hay en los demás.

Dialogando Con La Salida II

3. En nuestra pastoral

Hace ya varios años o décadas que la pastoral de la iglesia pareciera encontrarse girando en una rotonda o como si fuera una “calesita” o carrusel: damos vueltas y vueltas para volver siempre a lo mismo. Mucho hemos aggiornado, actualizado, buscado nuevos recursos y estrategias, etc.

Y quizás un simple diagnóstico exprese o culpabilice al mundo en el que vivimos que “se alejó de Dios”. Podría ser un elemento a tener en cuenta. Sin embargo, no sería un diagnóstico, sino una excusa para culpar a otros. Un verdadero análisis asume con valentía que no se han hecho bien las cosas y cuando queremos proponer algo nuevo repetimos un esquema o recurso perimido:

  • volvimos a las preguntas y respuestas;
  • volvimos a restaurar ritos que no expresan la catolicidad de la iglesia;
  • volvimos a caer en la papolatría, volvimos a repartir estampitas en el mundo digital, seguimos proponiendo estilos de formación vocacional del siglo XVI en los cuales las personas que ingresan viven como “príncipes” diría el ex obispo de Roma llamado Francisco;
  • volvimos instalarnos en lugares que ya se habían dejado atrás o a usar simbología de una cristiandad medieval como viene realizando León XIV en algunos de sus gestos “pontificios”;
  • volvimos a hablar de vocaciones consagradas únicamente referidas a las religiosas o del orden sagrado, olvidándose que todo bautizado es consagrado (creo, estoy convencido, que no es un volver inocente, sino que detrás está la eclesiología que sustenta esa categorización);
  • volvimos a concebir a la catequesis como mera instrucción para recibir un sacramento; volvimos a pensar que la gracia solo actúa si nosotros nos ponemos en gracia, etc., cuando creemos que la Trinidad comunica su gracia a su manera, al modo solo por ella conocida (Concilio Vaticano II – GS, 1965) (#22);
  • volvimos a separar lo espiritual de lo cotidiano, como si el verbo no se hubiera hecho carne y hasta, en algunos territorios eclesiásticos, se le dedica un tiempo especial como algo distinto a lo ordinario de la existencia;
  • etc.

¡Si la pastoral eclesial quiere ser novedad, tendrá que salir de hacer siempre lo mismo! Sino seguiremos practicando la tanotapraxis pastoral, es decir, cuidando aquello que ya está muerto.

¡Necesitamos volver a salir, confiando en que la Trinidad está, que el viviente sigue acompañando nuestra vida y la de toda persona! ¡Necesitamos sacar esas piedras que no nos dejan ser libres o nos impiden encontrar por la buena noticia de la aurora que está llegando!

4. Plegaria

Bendita seas, Trinidad de la salida, porque tu presencia armoniza nuestra existencia, genera bondad, belleza y aptitud, resalta dones y carismas.
Te pedimos que nuestra fe en Jesús tenga la osadía de la fe para salir de las comodidades,
para partir de nuestras zonas de confort,
para romper pietismos alienantes y esquemas opresores.

Trinidad que sales a nuestro encuentro, confiamos nuestro servicio comunitario para continuar testimoniando tu presencia, solidaridad y alegría, para que nuestra espiritualidad suscite vitalidad, bendiciendo, acompañando, vinculando, mediando, animando, etc.

Felices hacia la pascua … que nos hace vivir saliendo.


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Trabajos citados

CEA – JEP. (1988). ‘Juntos para una evangelización permanente’. CABA: Oficina del Libro.
Concilio Vaticano II – ‘Dei verbum’ (1965).
Concilio Vaticano II – ‘Gaudium et spes’ (1965).
Curia, Christian. (2022). ‘Una aventura maravillosa’. CABA: PPC – Bonum.
Dieuzeide, Juan. (1970 – 1980).
Rivas, Luis Heriberto. (2005). ‘El Evangelio de Juan. Introducción. Teología. Comentario’. CABA: San Benito.