León XIV: “La salud no puede ser un lujo para pocos”

El Papa ha alertado del aumento de las desigualdades sanitarias en Europa y llama a una Iglesia “samaritana” que mire de frente el sufrimiento

León XIV: “La salud no puede ser un lujo para pocos”

“La salud no puede ser un lujo para pocos, sino una condición esencial para la paz social”. Con esta afirmación, el papa León XIV ha puesto el foco en una de las fracturas más profundas de la Europa actual: el acceso desigual a la atención sanitaria.



Lo ha hecho en el Vaticano, durante la audiencia a los participantes en el encuentro ‘¿Hoy quién es mi prójimo?’, en el que se ha presentado el segundo informe europeo de la OMS sobre la equidad en la salud. Un documento que, según el Pontífice, refleja la realidad de “tantos hombres y mujeres que experimentan en su vida cotidiana la pobreza, la soledad y el aislamiento”.

Desigualdades que crecen

“En muchas naciones las desigualdades en el ámbito sanitario están creciendo: cada vez menos personas pueden curarse con los servicios disponibles”, ha continuado el Papa, señalando, además, la situación de la salud mental, especialmente entre los más jóvenes: “las heridas invisibles de la psique no son menos pesadas que las visibles”.

“Una cobertura sanitaria universal no es solo un objetivo técnico, es ante todo un imperativo moral para las sociedades que quieren definirse justas”, ha añadido el Papa. Por ello, insistió en que “la tutela y la atención sanitaria deben ser accesibles a los más vulnerables”, para evitar que la injusticia se convierta en “semilla de conflictos”.

Leon XIV Audiencia Vaticano

Contra la indiferencia

León XIV ha recuperado la figura del buen samaritano para recordar que la clave no está en mirar, sino en detenerse. Porque el verdadero problema —advirtió— no son solo los “bandidos”, sino también quienes pasan de largo. Recordó, así, las palabras del papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti: “Los ‘bandidos de la carretera’ tienen como aliados secretos a quienes pasan de largo mirando hacia otro lado”.

En este contexto, León XIV ha subrayado el papel de la Iglesia, que “tiene un papel público que no se agota en sus actividades de ayuda o educación”, sino que está “al servicio de la promoción del hombre y de la fraternidad universal”. Por todo ello, en la vida cristiana “no debe faltar nunca esta dimensión fraterna, samaritana, inclusiva, valiente y solidaria”.

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